Se confiesa autodidacta y de hecho nadie es artista en su familia. De papá arquitecto, mamá abogada y un hermano actor, Sergio Buzó destaca no obstante- que en su casa, siempre se "consumió" mucho arte. "Tuve una formación de familia de apreciar el arte", señala.
Su vocación despertó en su infancia cuando diseñaba sus propios juguetes y hacía suyas las piezas Lego. Ya en el colegio San José de Asunción, las tareas de Artes Plásticas nunca fueron un inconveniente. Quitando provecho a los trabajos de su papá y saciando su curiosidad, Sergio se acercó a las maquetas a escala.
Al finalizar la secundaria, decidió estudiar Ingeniería Mecánica, pero la idea no prosperó. Fue así que optó por tomar unos cursos de Mecánica y trabajar en este rubro durante algunos años. Poco después, obtuvo un puesto en el centro de atención al cliente de una compañía celular, aunque otro sería su futuro.
EL ARTISTA DE ADENTRO
Atraído por la mecánica y el oficio de trabajar con las piezas, Sergio se adentró a la escultura en el año 2002. Fue conociendo a Pistilli y Herman Guggiari, mientras se afianzaba con su obra utilizando el metal y otros materiales reciclables.
Su arte progresó hasta que el 24 de mayo del 2010 el nacimiento de su hija Martina marcó también un hito en su carrera profesional.
"No sé cómo surgió. Soy muy 'cachivachero' yo. Siempre estoy juntando cosas, tornillitos y el día de nació mi hija empecé a hacer cosas. Por una cuestión de paternidad, figuras en miniatura. ( ) Las cosas siempre las fui juntando, pero ese día creé el personaje", relata el escultor de 34 años al referirse a su nueva línea "Nano Guaraní".
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La colección incluye muñecos -denominados "nano"- para los cuales se utilizan desechos de piezas de tecnología, otros elementos reciclables y un complemento infaltable: una moneda de cualquier denominación.
Pequeños muñecos inspirados en personajes de guerra, la música, el cine y hasta la selección nacional pueden ser encontrados en la "Casa Amarilla" de Areguá. Además de ser su hogar desde hace ocho meses, este es el lugar ideal para organizar actividades que convergen la música y artes plásticas.
EL ÉXITO DEL "NANO"
Si bien la colección no lleva mucho tiempo, la aceptación del público no se hizo esperar: Buzó ya comercializó tanto en el mercado local como en el extranjero unos 200 "nanos".
Otros varios muñecos, por su parte, recorrieron exposiciones en Asunción y hasta le valieron al artista su participación en el proyecto "Texo", para artistas paraguayos emergentes.
VIVIR DEL ARTE ES POSIBLE
"En el arte no existe el tiempo. (...) Hago como 25 de una y puedo tardar una semana. No trabajo sobre una cosa específica, hago varias cosas al mismo tiempo y de a poco", dice Buzó al ser consultado sobre los días empleados para terminar un "nano".
Ayudado por la psicología como él mismo lo menciona-, las relaciones sociales y convencido de que el artista debe tener cultura general, tiene pensada una innovación: accesorios para el cuerpo.
"El artista marca tendencia en varios ambientes, no solo en uno solo. Necesita extenderse a todos. Hay que marcar tendencias como artista siempre", expresa al defender su nuevo proyecto.
Es optimista en cuanto al futuro y desbarata cualquier mito tejido sobre la rentabilidad del arte en nuestro país: "Se puede vivir del arte del Paraguay. Muchos artistas hacen otra cosa y de vez en cuando así también triunfan. Si te ponés las pilas y sos bueno, podés ganar plata y podés vivir muy bien. Muchos artistas viven muy bien".
DESAFÍOS
Seguidor de Gaudí y Miguel Ángel, el escultor reconoce que el arte es capaz de llenarlo de satisfacciones, por lo que piensa vivir de él de por vida, pese a que muchas veces ello requiera sacrificar tiempo con su hija.