Cómo empezar a jugar golf

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Aunque la gran mayoría de los jugadores son hombres mayores de 40 años, hace unos años esto comenzó a cambiar y cada vez se ve gente más joven y también mayor cantidad de mujeres y niños. Es excelente para combinar deporte y relax al aire libre.

La mayoría de las personas que se inician en el golf, como ocurre en cualquier otra actividad, lo hacen porque un amigo o conocido les introduce en el juego. Si este no es su caso, intente localizar a ese amigo. Lo disfrutará. Y si no conoce a nadie, no se preocupe. El golf es un deporte que está pensado de forma que personas de muy diferente nivel de juego puedan competir entre ellas en igualdad de condiciones. Es también un deporte en el que uno puede acercarse a un campo y unirse a otra partida de hasta tres jugadores (porque los partidos son de un máximo de cuatro jugadores), lo que incita a que se establezcan nuevas amistades.

En cualquiera de los casos, lo primero es ir a una cancha de prácticas.

La cancha de prácticas. Es una instalación, que suele estar dentro de un campo de golf, en la que hay una serie de puestos desde donde vamos a golpear las bolas que alquilemos. Esto quiere decir que cuando golpee la bola con, por ejemplo, una madera, no tendrá que ir a 200 metros a buscar dónde ha caído para dar su próximo golpe. No, estará quieto lanzando una tras otra hacia adelante las bolas de la cesta. Si levantamos la cabeza, lo que veremos será una pradera repleta de bolas de golf. En esa pradera suelen ponerse unas pancartas que marcan los 50, 100, 150 y 200 metros para que nos vayamos acostumbrando a las distancias que alcanzamos con cada palo.

Al principio, si vamos con alguien conocido, nos podrá dar unas ligeras indicaciones, pero será imprescindible que un profesor nos introduzca correctamente en el arte del swing. Esto sería lo adecuado en el caso de que queramos probar si nos gusta este deporte. Pero si ya estamos decididos a practicar golf, puede haber otras opciones como contratar un curso que incluya todo lo necesario o adquirir algunos palos sencillos, incluso de segunda mano, que nos puedan servir durante esta primera etapa.

El equipo. Si usted va a tomar clases, no compre su nuevo equipo hasta que haya recibido las primeras lecciones. Su swing va a cambiar, y swings diferentes requieren equipos diferentes. La decisión para comprar el nuevo equipo del golf podría basarse en su habilidad, su situación financiera, sus metas jugando al golf, o un poco de las tres. Hable con su profesor sobre el equipo que más le conviene.

Tomar clases. Al principio, el movimiento del swing resulta completamente antinatural. El amigo que nos está enseñando el arte del swing o nuestro profesor se empeñarán en que llevemos nuestra espalda adonde no ha estado nunca antes. Por eso es muy importante que en nuestros primeros pasos nos dejemos aconsejar por un profesional. Si hacemos que nuestro swing natural no tenga defectos ni vicios tendremos una progresión mucho mejor que si nos acostumbramos a hacer un swing incorrecto.

Lo ideal es tener tiempo para practicar lo aprendido entre clase y clase. Esto es más fácil de conseguir si se toman clases sueltas, pues en un cursillo estaremos más sujetos a un horario; pero los cursillos son interesantes porque nos resultan más económicos. En cualquiera de los casos es importante practicar para así poder comprobar que, una vez que no tenemos al profesor delante, seguimos siendo capaces de lograr lo que estábamos practicando y en caso contrario poder decirle al profesor en la siguiente clase que hay algo que no hemos asimilado.

El profesor. Debemos sentirnos a gusto con él o ella. Pero eso no quiere decir que tenga que hacer lo que nosotros le digamos. No, es exactamente lo contrario, nosotros somos los que debemos atender lo que nos digan, y hacerlo. Es cierto que nos podremos encontrar que diferentes profesores emplean diferentes métodos de enseñanza. Unos se basarán más en técnica y en la física del movimiento, otros más en las sensaciones... Lo que tenemos que hacer es buscar al que más se acerca a nuestras necesidades. Para saber qué clase de profesor es uno concreto, podemos hablar con sus alumnos o mejor aún con el profesor directamente.

¿Cuántas clases? Es un poco como con el carné de conducir, cada persona requiere un número diferente de clases. Al principio debemos tomar clases continuadas hasta que empecemos a sentir que somos capaces de hacer nuestro swing. Luego vendrá el proceso de ir haciéndolo repetitivo e ir evitando los problemas que nos vayan surgiendo. Cuando lleguemos a ese periodo, nosotros seremos capaces de ver cuándo necesitamos tomar una clase para arreglar algo o para aprender más.

Fuente: www.lawebdegolf.com