Si la campanita de ser mamá te suena constantemente en la cabeza, es tiempo de que vayas preparando el cuerpo para albergar a tu bebé con buen estado de salud, y evitar complicaciones. Rompé los malos hábitos y concentrate en los alimentos que contribuyen a la fertilidad. Conocé cuáles son las comidas saboteadoras.
Alimentación balanceada y embarazo van de la mano, así que si estás en la búsqueda, este es el momento de reorientar tus delineamientos de nutrición, pues las frutas, las verduras y otros son tus mejores aliados para hacer el encargo.
Para que las posibilidades sean mayores de dar positivo en tu intento, en primer lugar se recomienda el consumo de la vitamina C. Por ejemplo, naranja, pomelo, mandarina, frutilla y otras frutas ricas en dicha vitamina. Aumentá el consumo de calcio, ácido fólico y el hierro. Decile ¡no! Al alcohol y el cigarrillo; y tomá mucho agua, porque tu organismo la requerirá.
Ponete a punto con estas consideraciones que recomienda la nutricionista Ingrid Poka, quien explica que existen alimentos que contribuyen sobremanera a la fertilidad. "Existen diversidad de alimentos que nos brinda la naturaleza, y que pueden ayudarnos a concebir. Podemos citar a las frutas y las verduras de vivos colores rojo, amarillo y verde, tales como naranja, frutilla, sandía, mamón, durazno, pomelo, mango, aguacate, piña, ciruela, kiwi y limón. Los encontramos en abundancia en esta época en nuestro país".
Entre las verduras están el berro, lechuga, tomate, brócoli, pepino, locote verde, locote rojo, locote amarillo, cebollita de hoja, perejil, apio, zanahoria, tomate, puerros, choclo, arvejas, zapallo y zapallito.
Así como la alimentación previa y durante el embarazo es de suma importancia, lograr el peso ideal y, asimismo, el índice de masa corporal exacto son fundamentales, pues cualquier extremo o desequilibrio, especialmente en el IMC, pueden sabotear tus planes de ser mamá. Señala la profesional que "el IMC entre 18,5 y 24,5 son considerados peso normal, pues una mujer con bajo peso puede encontrarse con una disminución en la producción de GnRH (hormona liberadora de gonadotropina) y esto afecta la ovulación, a veces irregularizándola o hasta interrumpiéndola. Otra parte afectada por la disminución de la hormona arriba citada es que el endometrio no podría aceptar la implantación del embrión. En síntesis, se reducen las posibilidades de embarazo. En el caso contrario, una mujer con sobrepeso puede ser estéril por no ovular, como que el cuerpo adquiere una resistencia a las gonadotropinas (GnRH), además, el exceso de insulina puede también ocasionar una ovulación irregular".
Ponete las pilas. Estas dos vitaminas son especialmente necesarias: hierro y calcio, que las encontrarás en abundancia en frutas y hortalizas. Para el calcio: brócoli, cebolla, espinaca, espárrago, coliflor y repollo. Para hierro: todas aquellas verduras de hojas verdes: lechuga, berro, cebollita de hoja, perejil, puerros, acelga, espinaca. "Cuanto más verde oscuro sean, mayor cantidad de hierro contienen. Las frutas con alto contenido de hierro son los frutos secos tales como almendras, nueces, y en menor medida frutas como manzana, pera, naranja, frutilla. Hay que tener en cuenta que el hierro es mejor asimilado, acompañado de la vitamina C, así que una combinación perfecta para una buena asimilación del hierro sería por ejemplo, un puñado de almendras y nueces con un vaso de jugo de naranja puro", describe Poka, y agrega que "las frutas tienen bajo contenido de calcio, excepto, obviamente, los frutos secos que sí poseen excelente cantidad de dichos nutrientes, almendras, nueces, maníes. Hasta se puede disminuir el consumo de leche consumiendo dichos alimentos".
Acido fólico
Pensar en embarazo es pensar primeramente en ácido fólico. Esta vitamina del complejo B se encuentra en una serie de alimentos. Los médicos recomiendan consumirlo como suplemento, al menos un mes antes de ponerse a llamar a la cigüeña. Su acción previene malformaciones o defectos en los embriones, vinculados con la formación del cerebro y la médula espinal. "Los alimentos en los que encontramos ácido fólico son todos aquellos que provienen de los animales", detalla. Por tanto, cuando vayas al supermercado en estos días, no dejes de cargar en tu carrito los siguientes: hígado vacuno y de pollo, legumbres tales como porotos San Francisco, poroto manteca, lentejas, la soja y verduras verdes; espinacas, acelgas, coliflor, brócoli, lechuga y berro. Incluí también cereales integrales como arroz integral, avena de trigo, germen de trigo, panificados integrales y maíz. Entre las frutas: mamón, melón, banana y naranja.
Y aún hay más. Si el test ya dio ¡positivo! Los cuidados siguen, y acordate que a partir de este momento, debés comer bien por los dos, y ¡no comer por dos!
Para los primeros tres meses de gestación, recomienda "un incremento de vitaminas y minerales, consumir una dieta normal en cuanto a calorías, pero rica en nutrientes sanos tales como: arroz integral, pan integral, maíz, lentejas, poroto manteca, poroto San Francisco, polentas, almendras, nueces, semillas de lino, semillas de sésamo, semillas de girasol, yogur diet, quesos diet, espinacas, acelgas, berro, brócoli, coliflor, pepino, mandarina, naranja, pomelo y frutilla. La lista sigue con: sandía, banana, pera, manzana, ciruelas, mamón, locote verde, rojo, amarillo, cebolla, zapallo, zapallito, calabaza, fideos integrales, carnes magras como lomito o pechuga de pollo o pavo y pescados.
¿Antojos?
Unas aseguran que nunca lo padecieron, mientras que otras, sí. Lo cierto es que a los antojos se los conoce o siente como un deseo intenso e inesperado por consumir un alimento. Investigaciones revelan que esto suele darse por carencia de nutrientes, por un lado; y por el otro debido a los cambios hormonales propios del estado de gestación. Tiene sus pros y sus contras; se recomienda satisfacer los pros, y lo que se tiene en contra es que se podría caer con facilidad en una mala nutrición. (www.abcdelbebe.com)
Soja: ¿sí o no?
Si tu idea es hacer que la cigüeña pase por tu casa, lo ideal es no consumir semillas de soja. Expertos explican que esta contiene un ingrediente parecido al estrógeno, un componente falso que podría aumentar el tiempo de tu ciclo. Se cree que la soja afecta la ovulación, al disminuir los niveles dos hormonas necesarias: la luteinizante (HL) y la hormona folículo estimulante (FSH, por sus siglas en Inglés). (Fuente: http://espanol.pregnancy-info.net/)
Definitivamente, no
Esto tenelo muy en cuenta, pues así como existen alimentos pro fertilidad, están también los que deberías evitar. "En primer lugar, tener cuidado con el consumo de la cafeína, porque ésta estrecha los vasos sanguíneos y disminuye la circulación de la sangre hacia el útero, impidiendo que el óvulo sea fertilizado", dice Poka, quien agrega que igualmente se debe tener mucho cuidado con todos aquellos alimentos que contengan conservantes, enlatados, envasados". Por ejemplo: choclo en lata, arvejas en lata, jugos en caja, carnes enlatadas, alimentos con excesiva cantidad de grasa como menudencias, matambre, chinchulín, chorizos, panceta, manteca, grasa de cerdo, grasa vegetal.
¿Y los endulzantes artificiales? "Solo está recomendado el kaa heê. Las gaseosas deben eliminarse del plan alimenticio, aunque sean dietéticas, debido a que contienen aspartamo y debe disminuirse el consumo de panificados blancos, todo lo que contenga harina blanca (esto disminuir, no evitar). Olvidarse de todo tipo de bebidas alcohólicas, ni siquiera cerveza, ni vino.
INSOMNIO
Cerca de un 70 por ciento de las embarazadas sufren de insomnio como consecuencia de los cambios hormonales o por la misma ansiedad y preguntas constantes que se hace la futura mamá. Si te pasa, probá con una ducha tibia antes de acostarte, o bien una taza de leche tibia o un masaje de pie. ¡Nunca tomes pastillas para dormir! Ojo con la indigestión: el problema puede estar en que estás haciendo la cena muy tarde, y muy cerca de tirarte en la cama, así que antes de intentar conciliar el sueño y luego de haber comido, intentá relajarte un momento recostándote ligeramente en tu silla. El insomnio tiene como consecuencia situaciones de irritabilidad frecuente, lo cual es perjudicial tanto para la madre como para el bebé.