El Lic. Nelson Medina, director propietario de La Criolla, recordó que en febrero de 1990 nació La Criolla en un pequeño salón del barrio Obrero, de Asunción, ante el deseo de tener una actividad laboral independiente y a la vez lucrativa, “así nos abríamos camino fabricando tapas para empanadas, que fue nuestro primer producto y que hasta ahora sigue siendo el de mayor demanda”, dijo.
Primeros productos
Explicó que en aquel entonces ofrecían al mercado un único producto: tapas para empanada; luego de dos años de labor adicionaron a la producción, ñoquis, pascualina y tapas de distintos tamaños para hornear.
Indicó que las máquinas que se utilizaron eran de origen nacional y de fabricación casera, por ende de menor capacidad productiva en comparación a las actuales, “el incremento de nuestro número de clientes y la exigencia del mercado de la época nos impulsaron a importar nuestra primera máquina de la Argentina. Este hecho nos llenó de valor y confianza para extender la producción de nuestros productos, así empezamos a fabricar ravioles, lasagna y otros”.
Destacó que con cada producto que ofrecían se fueron afianzando “hasta el punto que hoy a los 21 años del inicio de este sueño, hemos logrado la diversificación de nuestros productos, incursionando en los rubros de panadería y confitería y también ofrecemos servicios de bufet de pastas y de bocaditos”, recalcó el empresario.
Variedades
La Criolla ofrece: tapas, lasagna, chipa, empanadas, tortas, bocaditos dulces, secos, panes, ñoquis y ravioles, tapa pascualina, bocaditos salados, pastaflora, budín inglés, medialuna, alfajores, pizzeta y prepizza.