PIRAPO, Itapúa (De nuestra redacción regional). El Cema es resultado de un auspicioso proyecto para la formación de jóvenes rurales como técnicos de mandos medios especializados en reparación y manejo de maquinarias agrícolas. Está ubicado en el kilómetro 60 de la Ruta VI en este distrito; fue construido en el año 1982, mediante una ayuda del Gobierno del Japón. Tiene la modalidad de colegio internado, y está dirigido principalmente a capacitar a jóvenes rurales.
Actualmente la escuela tiene 51 alumnos en el primer curso, 31 en el segundo, y alrededor de 20 en el tercero. Se ingresa como estudiante a la institución con el noveno grado concluido y la carrera de técnico agrícola dura tres años.
La institución depende del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), pero es administrada por la Gobernación de Itapúa, mediante un convenio de descentralización.
Según el portal de la Gobernación, el presupuesto asignado en el 2009 para su ejecución durante el presente año lectivo fue más de G. 495 millones para el rubro “Apoyo a la gestión del Cema” y un monto superior a G. 1.149 millones para el rubro “Formación de jóvenes rurales”, totalizando más de G. 1.600 millones.
Esto, sin embargo, no se ve en la ejecución, pues, de acuerdo a denuncias de personas bien identificadas, en muchas ocasiones los alumnos no pueden realizar prácticas de soldadura porque no tienen insumos (electrodos).
También realizan colectas para la compra del combustible que necesitan para sus tareas con las maquinarias agrícolas.
A esto se suma que disponen de implementos obsoletos para las prácticas. Cuando en la actualidad en los campos se utilizan maquinarias que son dotadas de computadoras, los alumnos trabajan con una máquina que vino cuando se inauguró el centro, hace más de 25 años.
A media máquina
La escuela no es aprovechada en todo su potencial, por falta de mayor asignación de recursos, admitió la directora de la institución, Ing. Agr. Florinda Libardi. No obstante, dijo, que durante el último año lograron un significativo avance, ya que recuperaron el interés de los padres de alumnos, y mejoraron la gestión administrativa, luego de varios años de literal abandono.
“Logramos levantar el taller móvil, que es el único en su tipo en todo el país, con capacidad de efectuar reparaciones de máquinas en el campo. Contamos con laboratorio de informática, pero necesitamos renovar nuestro parque de maquinarias”, señaló.
Otro aspecto destacado por la funcionaria es la conformación de una comisión de padres, que tiene a su cargo administrar los ingresos de la escuela por los servicios que presta, y por la producción que realizan los alumnos.
Existe un ingreso de unos G. 120 millones anuales generados por la misma escuela, dinero del que nunca antes se supo el destino y que actualmente es administrado por los padres, y es distribuido como “plus” para algunos docentes que tienen salarios de entre G. 700.000 y G. 900.000; el resto se destina a gastos menores de la institución.