El trabajo humano valorado en su dimensión subjetiva (humanista-espiritualista) y objetiva (economicista)

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Hay otra concepción del trabajo, en la cual el trabajo no tiene como fin sólo el producto, sino también y, principalmente, la subsistencia, el perfeccionamiento y desarrollo del mismo trabajador, y es aquí donde radica la esencial dignidad del trabajo humano, su ética intrínseca y su índole creadora de cultura; es decir, de humanización del hombre, de la sociedad y aún del mundo.