02 de mayo de 2003 - 09:05
Emmanuel Kant y la Paz perpetua
Este artículo tiene 22 años de antigüedad Ningún Estado debe inmiscuirse por la fuerza en la constitución y el gobierno de otro Estado. No se me ocurrió a mí. Lo escribió hace mucho tiempo Emmanuel Kant en su obra Paz perpetua. El caso de Irak nos obliga a hacer un gran salto en el programa de filosofía. Ningún Estado debe inmiscuirse. ¿Con qué derecho lo haría? La intromisión de las potencias extranjeras será siempre una violación de los derechos de un pueblo libre, independiente, que lucha sólo en su enfermedad interior. Inmiscuirse en sus pleitos domésticos sería un escándalo, que pondría en peligro la autonomía de todos los demás estados.