La felicidad genuina

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Estar perpetuamente feliz, ¿serviría de algo? No hay mal (ni bien) que dure cien años, decían nuestras abuelas; ahora lo dice la ciencia. Somos malas pronosticadoras de lo que sentiremos ante eventos del futuro. Nuestras experiencias del pasado afectan nuestras expectativas respecto a cómo reaccionaremos a hechos futuros.