La invitación

Este artículo tiene 15 años de antigüedad

Hoy las invitaciones de bodas traducen la personalidad de la novia y el novio. Ellos tienen la posibilidad de elegir desde las tradicionales tarjetas blancas hasta las más coloridas —incluyendo el negro—, con algunos detalles, como cartulinas superpuestas, relieve seco, troquelados y hasta ¡caricaturas! 

Juntos iniciaron su primer noviazgo. La vida hizo que tomaran rumbos distintos; cada quien se casó y formó una familia. Ambos enviudaron, y el destino hizo que tomaran el camino del reencuentro. Decidieron casarse, y hoy son muy felices.   

Esa es una de las numerosas anécdotas que recuerda Susana de Zelada, de Multigráfica Correntina. "Tuve el honor de hacerles su tarjeta de bodas", comenta, mientras explica todos los detalles acerca de cómo nace una invitación de casamiento.   

Por lo general, acude la novia, acompañada por el novio, a veces con la mamá, y en ocasiones la familia completa. "Todos opinan" —cuenta sonriente—.   

Suelen tener una idea preestablecida, o buscan un asesoramiento. Se tiene en cuenta la cartulina, el gramaje, los colores, diseños, tipografía, accesorios. Son muy importantes las texturas.   

Si la boda será al aire libre —por ejemplo en San Bernardino—, la sugerencia es un diseño natural, con flores secas, y las tonalidades en la gama del marrón.   

Las cartulinas vienen lisas, y se puede realizar un relieve seco, con una variedad de diseños. Podrían añadirse accesorios, desde cintas hasta piedritas, hilos, cordeles.   

En cuanto a las letras, habitualmente se realzan los nombres de los novios. No se usan más de dos clases de tipografía. Acerca del color, se prefiere el ocre.   

Es una opción el uso de cartulinas superpuestas, con un tono natural y otro dorado. Lucirá con tinta ocre. Otra posibilidad es combinar cartulinas blanca y plateada.   

Los dibujos realizan su incursión estelar. Se suman caricaturas con la historia de los novios.


Algo fuera de lo común es el uso del negro para la tarjeta de casamiento, con estampado en plata. Esta opción se elige también para cumpleaños infantiles y de 15 años.   

Vuelta a lo vintage

Desde La Chona, almacén de diseño, Silvana Persano comenta que hay una "vuelta a lo vintage" (de estilo antiguo), involucrando todo el conjunto de la tarjeta, desde la tipografía hasta los colores.   

A ello se suma la personalidad de la novia y el novio, y la característica de toda la fiesta (vestuario, decoración, música).   

Comenta Silvana que para elegir la tarjeta la reunión es generalmente con la novia y su mamá, quienes tienen una idea de cómo será el casamiento. "En base a eso, tenemos unos muestrarios y una variedad. Sugerimos qué puede ir de acuerdo al concepto de la fiesta, para que todo sea una armonía".   

Definidos los gustos, es ideal no repetir modelos. Se prepara un diseño basado en el motivo elegido. "Por lo general, la gente prefiere las cartulinas texturadas. Ahora hay algo increíble que salió de lo convencional, de lo clásico. Es todo con mucho color, hay una variación, un diseño más personalizado. Se busca algo que tenga una identidad propia y que combine con el gusto de la novia".   

En las letras puede apreciarse aún más la vuelta a lo vintage, pues se busca lo caligráfico, textual, un retorno a la caligrafía. Se combinan tipografías con mucho script. El concepto incluso dependerá mucho de aquél definido para la boda. Las tonalidades más novedosas son coral, guayaba, turquesa, sin olvidar el ocre, plata o arena.   

¿Más anécdotas? A veces los novios están demasiado concentrados en la ceremonia, que se equivocan en la fecha del casamiento. Si la cambian, luego olvidan avisar a quienes realizan la tarjeta. En ocasiones, hay novias que viven fuera del país. Tienen madres espectaculares que organizan toda la boda.

La invitación debe tener como principal característica que se identifique con el carácter de la pareja que se casará. Participa que se casará, y transmite la esencia de la celebración, con armonía.

Fuera de lo común

Las tarjetas divertidas y simpáticas, con caricaturas de novios, en colores vivos y tipografías alegres nacen esta temporada para las parejas que quieren algo fuera de lo común. Entre las clásicas, ellas utilizan gran variedad de cartulinas, con interesantes texturas, superponiendo los colores, en combinación con cintas de raso y organza. La colección de la línea natural suma diseños florales, que reflejan frescura y delicadeza, con toques rústicos, especiales para bodas de día, al aire libre.

Cada tarjeta puede ser planificada y diseñada según la temática de la fiesta, pero sobre todo se busca reflejar la personalidad de los anfitriones.