Tomó un cable rojo, lo ató a la viga de su habitación y se colgó, poniendo fin a su existencia.
Tras haber estado en prisión por casi 16 años, en 2009 Paiva recuperaba su libertad gracias al indulto del presidente de Paraguay, Fernando Lugo. En sus casi cuatro meses de libertad, nadie supo de sus actividades, hasta que sucedió lo trágico.
HISTORIA
Cuando la Internet y los teléfonos celulares aún no marcaban presencia, los diarios, la tele y la radio eran la caja de resonancia de noticias para la ciudadanía paraguaya. Así ocurrió en la noche del 27 de julio de 1993, cuando los medios de prensa se hacían eco de un macabro suceso: El hallazgo del cadáver de una mujer debajo de una cama en un motel de Itá Enramada, de Asunción.
Se trataba de Lourdes Pino, una joven que trabajaba en la empresa Whaldreen, dedicada al rubro de pantalones vaqueros. En la tarde de ese 27 de julio, junto con su compañero Carlos Paiva, debía cambiar dinero, pero por el camino sucedía algo imprevisto.
Al costado del club Cerro Porteño, sobre la calle 9ª , acontecía un incidente. Con un cable, Paiva ahorcaba a la joven Lourdes Pino, asesinándola, para luego apropiarse de la suma aproximada de G. 10 millones.
Siguiendo adelante con su plan, cuando en esa época en la zona de Itá Enramada sólo estaban los moteles, la fábrica de cerveza Munich y algunas casitas, Paiva se dirigió hasta un reservado y escondió el cuerpo que finalmente fue descubierto por unos clientes.
La Policía lo detenía horas después. Paiva intentó incriminar a más personas, pero sus versiones fueron desvirtuadas durante los tres años que duró la investigación del homicidio, que conmocionó a la ciudadanía paraguaya.
El 19 de julio de 1996, un juzgado de primera instancia lo condenaba a 30 años de cárcel, que era la pena máxima para un homicida en aquel entonces. Tras tres años de batalla judicial, la defensa de Paiva consiguió la reducción del castigo a 25 años, aunque la cuestión se dirimió hasta llegar a la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia.
Finalmente, el 31 de octubre de 2001, la Sala Penal conformada por los ministros Felipe Santiago Paredes, Wildo Rienzi Galeano y Jerónimo Irala Burgos (ninguno sigue en el cargo) confirmaba la sentencia de primera instancia. Para ese momento, Paiva ya llevaba ocho de encierro en la cárcel de Tacumbú.
Tras casi 16 años y cinco meses de prisión, en enero de 2009 el presidente Fernando Lugo lo indultaba por buena conducta.
Gozó de su libertad durante un año y cuatro meses, pero posiblemente no aguantó su nueva vida después de la prisión. Volvió nuevamente a usar el ahorcamiento como método letal, al igual que el 27 de julio de 1993. Sólo que esta vez la fecha era 29 de mayo de 2010 y la víctima era él mismo.
EXPLICACIÓN
La sicóloga del Poder Judicial, Alma Méndez, explicó a ABC Digital que el proceso es muy difícil para la persona que estuvo en prisión y que recupera su libertad. Manifestó que los años en la cárcel por lo general pueden dejar secuelas en el individuo. Esto posiblemente ocurrió con Paiva.
"En la cárcel no existe un programa de rehabilitación. Salen mucho peor de lo que entraron; pienso que eso le afectó a Paiva, entre otras cosas", manifestó la sicóloga.
La profesional resaltó que lo importante sería que todos los reclusos que recuperen su libertad sean sometidos a un programa de reinserción social.
"Puede quedar y afectar el sentimiento de culpa; depende de la patología de cada uno. Hay casos donde existen transtornos, pero el sentimiento de culpa queda", dijo la sicóloga, con relación a Carlos Paiva.
El capítulo de Lourdes Pino quedará cerrado, aunque hubo voces que se hicieron sentir a través de los medios de prensa, resaltando que Carlos Paiva se llevó muchos secretos del caso a su tumba.
04 de junio de 2010 - 05:06
La muerte del asesino de Lourdes Pino
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