"Me he convertido en La Muerte, Destructora de Mundos"

Este artículo tiene 15 años de antigüedad

Supuestamente, el físico estadounidense Robert Oppenheimer no pudo sino recordar un verso hindú tras ver la primera explosión de una bomba atómica.

Fue el 16 de julio de 1945, en el desierto cerca de Los Álamos, Nuevo México (EE.UU.), en la culminación de lo que se había denominado "Proyecto Manhattan", un esfuerzo conjunto de los Estados Unidos con Inglaterra y Canadá, que tenía como objetivo la creación de la bomba atómica.

Menos de un mes después, el 6 de agosto, la detonación de una de estas nuevas "superarmas" en la ciudad japonesa de Hiroshima marcaba el comienzo del fin de una de las más sangrientas guerras de la Historia, y el comienzo de otra que traía consigo posibilidades aún más aterradoras.

Por vez primera en la Historia, la humanidad tenía el poder para ocasionar su propia y absoluta destrucción.

APAGAR EL FUEGO CON FUEGO

Esa parecía ser la premisa de los Estados Unidos para terminar de una vez por todas con la Guerra del Pacífico y, por ende, la Segunda Guerra Mundial.

Para julio de 1945, las ciudades de Alemania estaban casi en su totalidad reducidas a escombros y ocupadas por las fuerzas aliadas. El dictador alemán Adolf Hitler se había suicidado y su ejército se había rendido. Las fuerzas de Benito Mussolini en Italia habían sido sobrepasadas y África estaba libre de la ocupación nazi.

Sin embargo, Japón se resistía a los avances de las fuerzas navales estadounidenses con la tenacidad propia de un pueblo para el cual la rendición era una deshonra ante la cual elegirían la muerte.

Los estadounidenses conquistaron en junio la isla de Okinawa, y estaban a las puertas de la gran isla del Japón. Posteriormente, las fuerzas aliadas lanzaron un ultimátum al Japón en una conferencia en Postdam, Alemania. Según este ultimatum lanzado por los Estados Unidos, Inglaterra y la Unión Soviética, Japón debía rendirse sin condiciones, o enfrentar la "inevitable y completa destrucción de las fuerzas armadas japonesas e inevitablemente la devastación del suelo japonés".

EL RELOJ SE DETUVO

Se estima que la decisión de un ataque nuclear contra Japón ya estaba tomada antes de la conferencia de Postdam, pues los aliados sabían que Japón no se rendiría.

Por lo tanto, los estadounidenses eligieron atacar en puntos estratégicos con el objetivo de causar un impacto moral insoportable en los japoneses y asegurar el reconocimiento internacional del arma, haciendo su primer uso lo más espectacular posible.

El Proyecto Manhattan produjo dos bombas, apodadas "Little Boy" (niño pequeño) y "Fat Man" (hombre gordo). La primera fue la elegida para el primer ataque.

El blanco elegido fue la ciudad de Hiroshima, cuya población en el momento rondaba las 255.000 personas. Era considerada una ciudad de mediana importancia militar.

El 6 de agosto de 1945. el bombardero B-52 "Enola Gay" despegó de la base aérea de North Field, en Tinian. En el aire se reunió con otros dos bombarderos, los cuales tenían asignadas labores de medición y fotografía.

 

 

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy



 

 

"DESTRUCCIÓN COMO NUNCA ANTES SE HA VISTO SOBRE ESTA TIERRA"

 

Luego del bombardeo, y cuando ni siquiera en Tokio sabían realmente qué había pasado, el presidente de los Estados Unidos, Harry Truman, se dirigió al público para confirmar que el primer ataque nuclear en la historia había sido realizado, y advirtió que la bomba atómica seguiría siendo utilizada hasta acabar con toda la capacidad bélica japonesa.

"Si no aceptan nuestros términos, pueden esperar una lluvia de ruina desde el aire, algo nunca visto hasta ahora sobre esta tierra", dijo Truman.

El 9 de agosto, sin embargo, Japón lanzó una nueva ofensiva sobre Manchuria. Ese mismo día, la destrucción de la que hablaba Truman caería sobre la ciudad japonesa de Nagasaki, uno de los mayores puertos del sur de Japón y de gran importancia durante el transcurso de la guerra.

Nagasaki, al contrario de la moderna Hiroshima, aún tenía en su absoluta mayoría edificios tradicionales de madera, y había permanecido relativamente a salvo de los bombardeos estadounidenses en el conflicto. Sín embargo, Nagasaki era sólo el blanco secundario de este segundo ataque.

En la mañana del 9 de agosto, el B-29 Bockscar emprendió vuelo con Fat Man a bordo y con la ciudad de Kokura como objetivo principal. De nuevo, el plan era que lo acompañaran dos bombarderos observadores, aunque una de las naves no llegó a tiempo.

Sin embargo, al momento de la llegada de los bombarderos, la mayor parte de Kokura estaba cubierta por nubes. Tras varios sobrevuelos y con el combustible agotándose, se decidió pasar al blanco secundario y atacar Nagasaki.

Las aeronaves fueron avistadas en Nagasaki a las 10:53, aunque las autoridades, sospechando que sólo tenían tareas de reconocimiento, no emitieron alerta alguna.

A las 11:01, Fat Man detonó a 469 metros de altura y a casi 3 kilómetros del punto escogido como blanco. Este mal lanzamiento ocasionó que la explosión quedara confinada a un valle aledaño, y las colinas cercanas portegieron a gran parte de la ciudad.

 

 

 

 

 

Referencia: Wikipedia.