El primer plan alcoholero comenzó en el Brasil hace unos 35 años, con la implementación de autos movidos a alcohol. Desde entonces, AZPA S.A. también es productor de alcohol en nuestro país, viendo su importancia para el futuro.
Así lo explica y se explaya Conrado Hoeckle. “Cabe destacar que en materia de las aplicaciones para los biocombustibles se dio una segunda fase, hace unos diez años, cuando empezaron a aparecer los motores flex tanto en Brasil como en los Estados Unidos y otras partes del mundo. Eso fue más que motivador para continuar invirtiendo en el rubro”.
La firma AZPA S.A. empieza a tener un rol protagónico en Paraguay con la producción de alcohol absoluto utilizado para mezclar las naftas en un 25%, excepto la de 97 octanos, que es un porcentaje ínfimo del consumo local.
Hoeckle señala que los motores flex pueden consumir hasta un 100% de nafta o alcohol, o la mezcla de ambos, lo que posibilita a un automovilista a elegir según sus disponibilidades y la oferta existente en el mercado. “Esto es muy importante para el Paraguay, que es un país importador en un 100% de combustibles derivados del petróleo, con lo cual un montón de divisas salen del país. Al cambiar la matriz energética, se podrá utilizar más biocombustibles, ahorramos divisas y estamos generando mano de obra”, precisó.
Las ventajas
A su vez, esto genera una mejor economía, que favorece el consumo, amén de utilizar uno de los combustibles más limpios que existen. “Tiene cero de emisiones contaminantes. Inclusive, en muchos países se utiliza para reemplazar los mejoradores octánicos que se han encontrado y que tienen consecuencias cancerígenas. El alcohol tiene 110 octanos, frente a la nafta, que normalmente tiene de 85 a 87 octanos. Con esto el alcohol pasa a ser un mejorador octánico 100% limpio”.
Pero lo más importante es que se trata de un combustible 100% renovable, con lo cual se cierra el círculo de producción limpia. “En el proceso de producción nada se pierde y todo se reaprovecha a favor del ambiente. Es una producción totalmente limpia que evita muchos problemas a nivel global. Por ejemplo, todos saben el caso del desastre ocurrido en el Golfo de México, donde un accidente generó una catástrofe, empezando por allí las emisiones de CO2 que generan los combustibles fósiles que son el principal causante del calentamiento global”.
“Toda esta situación genera un enorme costo para la población mundial que no lo percibe, un costo indirecto enorme que proviene de quemar y utilizar combustibles fósiles. No ocurre lo mismo en el caso del alcohol, cuya cadena de producción es 100% sustentable, reutilizable y limpio”, reitera.
Otro punto abordado por Conrado Hoeckle es la discusión combustibles versus alimentos. “Conviene aclarar que la discusión se da cuando se está hablando de biocombustibles hechos a base de granos que son materia prima para alimentos. Pero ese no es el caso de la caña de azúcar, porque se mantiene un balance de lo que se extrae para azúcar y alcohol y no compite con ningún alimento”, explica.
En AZPA, el alcohol se produce desde hace 80 años. Al comienzo se utilizaba para la industria farmacéutica y bebidas, y hace 35 años se hizo la primera campaña para uso automotor. “Desde hace diez o once años, estamos en esta segunda fase de biocombustibles, cuya demanda crece cada año en el país y la empresa va creciendo para satisfacerla”.
Adelantó que este año se está invirtiendo nuevamente en una ampliación de la destilería donde se duplicará la capacidad producción. “Con esto pasaríamos a ser uno de los mayores productores de alcohol en el Paraguay y, obviamente, de biocombustibles. La producción anual estará este año en el orden de 36 millones de litros, y el año que viene, por los 45 millones, más o menos. Casi 100% es para consumo nacional, mientras todavía hay una mayor demanda que oferta. Pero estamos haciendo exportaciones piloto para que la gente de otros países conozca la calidad de nuestro alcohol, y cuando haya excedente, podamos exportar”.