Tipologías textuales

En nuestra comunicación oral y escrita, producimos e interpretamos distintas formas o géneros textuales. Así distinguimos una conversación de una entrevista, una carta de una receta o una poesía de un cuento. A esta gran diversidad de textos denominamos tipologías textuales, cada una de las cuales se distinguen por su intencionalidad, su uso y su forma.

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DETERMINANTES DE LAS TIPOLOGÍAS TEXTUALES

1- La finalidad o intencionalidad del texto: puede ser informar, evocar, representar, dar instrucciones, recomendar operaciones, anticipar hechos, analizar un tema, expresar opiniones para convencer, etc.

2- El uso social: la comunicación se realiza en distintos ámbitos sociales: familiar, educativo, laboral, recreativo, etc. En cada uno de ellos actuamos de manera diferente adoptando diferentes papeles: hijo, padre, madre, hermano, alumno, trabajador, amigo, etc., y adoptamos distintos niveles de la lengua según nuestros interlocutores.

3- Los rasgos formales: están constituidos por la forma externa, la estructura del contenido, el empleo del lenguaje, etc.

DEFINICIÓN DE TEXTO

El texto es una unidad total de comunicación, oral o escrita, con una determinada intención y que está bien estructurada sintáctica y semánticamente. Su objetivo es producir un intercambio comunicativo y su interpretación y producción dependen del contexto sociocultural y situacional.

Existen cuatro tipos de textos fundamentales: La exposición, la descripción, la narración y la argumentación. Hoy estudiaremos el primero y en los números siguientes desarrollaremos los restantes.

TEXTO EXPOSITIVO

La exposición es un tipo de texto cuya intención es ofrecer información al receptor sobre un tema cualquiera de forma clara y ordenada, con el fin de informar al receptor. Frecuentemente, este tipo de texto no se presenta en forma pura, sino combinado con otros tipos. Por ejemplo, se insertan fragmentos expositivos en los textos argumentativos y algunos textos expositivos introducen descripciones.

Características:

- Se centra en el contenido. la forma de expresión debe garantizar la recepción del contenido.

- Utiliza oraciones de carácter explicativo. Si es necesario, recurre a las aclaraciones: informaciones que se intercalan entre comas, rayas o paréntesis.

- Utiliza un léxico específico: Los términos no tienen ambigüedad y están usados según su valor denotativo.

- Predomina la función referencial.

- A veces aparecen elementos icónicos: gráficos, diagramas, esquemas, etc. para facilitar la comprensión de la información.

- La estructura expositiva se adecua en cada caso al contenido del texto. Puede ser: descriptivo-enumerativa, cuando presenta una serie de hechos o datos de la misma importancia sobre un tema; comparativa, cuando señala semejanzas y diferencias entre objetos o ideas; de secuencia y de causa-efecto, cuando expone en orden los hechos; de causa efecto, si pretende mostrar que unas ideas o hechos derivan de otros; deductiva o analizante, cuando la idea principal se expone al comienzo del texto y a continuación se demuestra con datos particulares; y la estructura inductiva o sintetizante, si parte de la exposición de datos o ejemplos particulares para llegar a la idea general.

Ejemplo:

Una madre relata a sus amigos el caso de su hija de doce años, que, con ocasión de encontrarse junto a un río con otros pequeños, y habiendo caído uno de estos al agua, se lanzó valerosamente a la corriente y salvó su vida. La madre, orgullosa, terminó su relato con esta frase admirativa: “Desde luego, mi hija se ha portado como un...” Llegada aquí, la madre titubea y termina diciendo: “se ha portado fantásticamente”. [...] Su primer impulso fue decir “como un hombre” o “como un verdadero hombre”, pero enseguida comprendió que la expresión no cuadraba.

Una persona ofendida escribe al director de una revista: “Espero de su caballerosidad que usted publicará esta carta...” Pero el director de la revista resulta ser una mujer, cosa que ignora quien escribe. ¿Qué pensar de la palabra “caballerosidad” empleada en este contexto?

Con estos ejemplos triviales se pone de manifiesto el hecho de cómo muchas palabras que expresan cualidades, actitudes, etc, tradicionalmente tenidas por “viriles”, han quedado acuñadas tan masculinamente que cuando queremos aplicarlas a una mujer (o mejor todavía, a persona de sexo no conocido) el resultado es un titubeo.

Lenguaje y discriminación sexual, Álvaro García Messeguer.

ACTIVIDADES

I- Lee el siguiente texto expositivo:

II- Selecciona la opción que describe la estructura empleada en el fragmento:

a)Estructura descriptivo enumerativa.

b)Estructura comparativa.

III- Cita:

a)Los determinantes de las tipologías textuales:

b)Las cuatro tipologías textuales fundamentales:

IV- Contrasta las estructuras expositivas mediante ejemplos.

V- Reconoce en el siguiente fragmento las características de la exposición solicitada:

a)La función referencial: b) Una oración explicativa:

Las investigaciones acerca de la comunicación humana a menudo han descuidado al individuo en sí. No obstante, es obvio que cualquiera de nosotros puede hacer un análisis aproximado del carácter de un individuo basándose en su modo de moverse rígido, desenvuelto, vigoroso y la manera en que lo haga representa un rasgo bastante estable de su personalidad.

Tomemos por ejemplo la simple acción de caminar: levantar en forma alterna los pies, llevarlos hacia adelante y colocarlos sobre el piso. Este solo hecho nos puede indicar muchas cosas. El hombre que habitualmente taconee con fuerza al caminar nos dará la impresión de ser un individuo decidido. Si camina ligero, podrá parecer impaciente o agresivo [...] Esto representa el “cómo” del movimiento corporal, en contraste con el “qué”: no el acto de caminar sino la forma de hacerlo.

La comunicación no verbal, Flora Davis.
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