Ratona aperdizada

Especie número 93 del manuscrito y 151 de los Apuntamientos de Félix de Azara, con las denominaciones de Basacaraguay 2ª especie y de Troglodito todo voz, respectivamente.

Masakaraguai (Troglodytes musculus), fotografía gentileza de Oscar Rodríguez (Paraguay Birding & Nature), CON - Paraguay
Ratona aperdizada (Cistothorus platensis ssp. polyglottus), fotografía gentileza de Oscar Bordon, Naturaleza de Paraguay en fotografía.

Félix de Azara anotó sobre esta ave en el Manuscrito:

“Cogió un negro mío este pajarillo en el corral con la mano, según me dijo (…) Pregunté su nombre y no supieron decirme cosa alguna, ni de sus costumbres. Yo lo bauticé como me pareció”; y en sus Apuntamientos agregó:

“No tiene nombre propio, y se lo he dado aludiendo a su canto”.

Azara señaló que había visto bastantes ratonas aperdizadas en el Paraguay y hasta el Río de la Plata.

Nomenclatura

Sonnini afirmó que el Troglodito todo voz de Azara es el Troglodyte de la Louisianne o Roitelet du Canada (Troglodytes arundinaceus), pero es una subespecie de Cistothorus platensis que Vieillot clasificó en 1819 con la denominación de Thryothore toute-voix o Thryothorus polyglottus (Cistothorus platensis ssp. polyglottus) en el Nouveau dictionnaire d’histoire naturelle (34, p. 59), a partir de las referencias que Azara dio sobre él.

El epíteto que identifica a esta subespecie corresponde a la palabra griega polyglottos/políglota, que Vieillot tomó del nombre que Azara le asignó.

Costumbres

En cuanto a las costumbres de la Ratona aperdizada comentó Azara en sus Apuntamientos:

“Habita únicamente los campos que tienen mucho pasto alto y broza, donde se oculta, y pasa su vida sin salir hasta que le pisan. Entonces vuela como cien pasos; y si se corre sobre él, se halla con admiración que ha corrido ya bastante por entre la broza. Por lo común no se consigue hacerle volar sino tres veces, y después es imposible precisarle a que salga. Es esquivo, inquieto, y por las madrugadas y tardes trepa a saltillos por las varillas más delgadas de las escobas o plantitas, levantando la cola; pero no entra jamás en bosque, ni matorral, ni en las habitaciones. (…) En tiempo de amor se deja ver el macho sobre las pajas bastantes ratos, cantando con tanta gracia y variedad, que para mí no puede disputarle la preferencia sino el ruiseñor. Sus cánticos son llenos, dulces, deleitables, y sobre manera expresivos. Noceda dice que también canta la hembra con voz más aguda, y punto menos bien que el macho; pero presumo que en esto se equivoca. Su alimento no puede ser sino insectillos, y tal vez menudísimas semillas, porque no puede encontrar otra cosa entre la broza de donde no sale, ni sus facultades son para cosas mayores”.

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