Un pollo completamente negro… salvo los huevos
En Indonesia lo llaman “ayam hitam” (pollo negro) o, simplemente, Ayam Cemani.

A primera vista parece una criatura salida de una fábula: plumas negras tornasoladas, cresta y patas oscuras, piel, músculos e incluso huesos de un color que va del gris carbón al ébano brillante.

Solo los huevos —de cáscara crema o ligeramente beige— rompen el monocromo.

Esta gallina originaria de la isla de Java se ha convertido en una de las razas de pollo más buscadas del mundo.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Lea más: El kākāpō de Nueva Zelanda, el loro que renunció a volar
A su estética extrema se suman historias de rituales, propiedades casi “mágicas”, precios que pueden multiplicar por diez el de un pollo común y una genética tan peculiar que ha llamado la atención de biólogos y criadores en Asia, Europa y América.
Qué es exactamente el Ayam Cemani
En términos avícolas, el Ayam Cemani es una raza doméstica de gallina procedente de Indonesia, especialmente asociada a las zonas de Java Central y Yogyakarta.
No es un híbrido moderno ni un ave salvaje exótica, sino una línea seleccionada durante generaciones por comunidades rurales javanesas.

Entre los rasgos que lo definen:
- Plumaje negro con reflejos verdes o violáceos.
- Piel, lengua, cresta, patas y uñas oscuras.
- Músculos, huesos y la mayoría de los órganos internos pigmentados.
- Tamaño y forma similares a los de otras razas ligeras de pollo.
Su aspecto lo emparenta visualmente con otros pollos “negros” de Asia, como el Silkie chino, pero el estándar indonesio del Ayam Cemani es más estilizado, atlético y de porte más erguido.
Lea más: ¿Por qué algunas aves tienen colores tan vivos?
La mutación genética que tiñe al ave de negro
La clave del misterio está en una mutación bien conocida por la genética aviar: la fibromelanosis. Se trata de una alteración regulatoria en un gen ligado al desarrollo de los melanocitos, las células que producen melanina, el pigmento oscuro responsable del color en piel, plumas y otros tejidos.

En las razas con fibromelanosis —entre ellas, el Ayam Cemani— esa mutación hace que los melanocitos se multipliquen y se distribuyan por tejidos donde normalmente apenas habría pigmento. El resultado es una hiperpigmentación casi total:
- La piel adopta un tono negro o negro azulado.
- Los músculos se ven gris oscuro al corte.
- Los huesos son notablemente más oscuros que los de un pollo convencional.
Estudios genéticos han demostrado que se trata de un rasgo heredable, dominante en la descendencia, lo que explica por qué la crianza selectiva en Java logró fijar el fenotipo negro en relativamente pocas generaciones.
El Ayam Cemani comparte este mecanismo con otras razas negras de Asia, pero combina esa mutación con un tipo corporal y un estándar propios de Indonesia.
Origen en Java: entre la aldea, el santuario y el mercado
No existe un único relato fundacional para el Ayam Cemani. Lo que hay es una superposición de historia oral, práctica religiosa y economía rural.

En aldeas de Java Central, criadores locales sostienen que el pollo negro se utilizaba desde hace siglos en rituales ligados al islam javanés, al hinduismo y a tradiciones animistas previas.
Lea más: Día Mundial de las Aves Migratorias: así vuelan miles de kilómetros sin GPS
El color negro profundo era interpretado como símbolo de fuerza, protección o puente con el mundo espiritual. Ese valor simbólico hizo que las mejores aves —las más oscuras, las de porte más impresionante— se reservaran para ofrendas, ceremonias o intercambios de prestigio.
Paralelamente, familias campesinas criaban Ayam Cemani como parte de un sistema mixto: un mismo corral podía albergar razas locales claras, patos y algunos ejemplares negros destinados a venta o sacrificios específicos.
Durante décadas, el Ayam Cemani no fue un producto de exportación, sino un recurso cultural y económico muy localizado.
La internacionalización llegó mucho más tarde, cuando criadores europeos y estadounidenses, atraídos por su rareza visual, empezaron a importar huevos y reproductores desde Indonesia.
A partir de ahí, el ave saltó de los pueblos de Java a catálogos de razas exóticas, granjas de ocio, restaurantes de alta cocina y redes sociales.
¿A qué sabe la carne negra del Ayam Cemani?
Una de las preguntas más frecuentes, y también más envueltas en expectativas, es el sabor. La asociación visual entre color oscuro y intensidad de sabor lleva a pensar en una carne muy distinta a la del pollo habitual.
Los criadores y cocineros que trabajan con Ayam Cemani coinciden en varios puntos:
- La textura depende ante todo de la edad del animal y del manejo en granja, no del color. Un pollo joven es tierno; uno mayor desarrolla fibras más firmes, como en cualquier raza.
- El sabor suele describirse como algo más profundo que el del pollo industrial, pero comparable al de otras razas tradicionales de corral. No es un sabor “extraño”, sino simplemente más concentrado.
- El color altera la percepción: un caldo gris oscuro o una carne casi negra en guisos o sopas puede sorprender a comensales no familiarizados, aunque organolépticamente no presente notas “amargas” ni metálicas por el pigmento.
En Indonesia y en algunas zonas de China, la carne de pollos negros se usa en sopas y caldos considerados nutritivos, sobre todo en dietas tradicionales. Sin embargo, hasta ahora no hay evidencia científica sólida de que la pigmentación por sí sola aporte beneficios excepcionales frente a otros pollos bien criados.
Mitos, supersticiones y usos rituales
La construcción simbólica del Ayam Cemani es casi tan densa como su pigmentación. En Indonesia y en la diáspora asiática circulan creencias que le atribuyen:
- Poder de atraer fortuna o éxito en los negocios.
- Capacidad de protección frente a espíritus o energías negativas.
- Utilidad en rituales destinados a pedir salud, fertilidad o resolución de conflictos.
Algunos de esos usos se integran en contextos religiosos sincréticos donde conviven elementos islámicos, hindúes y animistas. El sacrificio de un pollo negro de rasgos perfectos puede considerarse un gesto de especial devoción o compromiso en determinadas ceremonias.
Fuera de Indonesia, las historias se han globalizado y transformado: aparecen versiones relacionadas con la “magia negra”, la suerte en juegos de azar o supuestas propiedades afrodisíacas. La mayoría de estas afirmaciones carece de respaldo verificable y suele funcionar más como recurso narrativo que como práctica extendida.
¿Es realmente tan raro?
Su población global es muy pequeña comparada con la de las líneas industriales de pollo de engorde o puesta, que se cuentan por miles de millones de ejemplares. Sin embargo, en Indonesia es lo bastante conocido como para aparecer en mercados locales y celebraciones.
Más que un animal “mítico”, el Ayam Cemani es una raza localizada que ha saltado al circuito global de razas de fantasía, ornamentales o gourmet.
Su singularidad no reside tanto en ser único —existen otras razas negras— como en haber cristalizado en torno a él un relato especialmente potente: ciencia, misticismo, lujo y tradición rural en un solo cuerpo negro.
Entre el mito y la ficha técnica
Para los buscadores de rarezas, el Ayam Cemani seguirá siendo una pieza codiciada, visible en catálogos internacionales, granjas especializadas y, cada vez más, en menús de restaurantes que exploran productos singulares.
Para genetistas y biólogos, es un ejemplo tangible de cómo una mutación puntual, sostenida por selección humana y reforzada por un contexto cultural, puede transformar por completo la apariencia de un animal doméstico.
Y para las comunidades de Java que lo han criado durante generaciones, continúa siendo lo que fue antes de convertirse en fenómeno global: un pollo negro con un valor que va más allá de su carne, inscrito en historias familiares, rituales locales y economías de pequeña escala.
