Especialistas en Suiza cultivan piel para atender a grandes quemados tras el incendio

Un analista biomédico trabaja en el centro de producción celular del Hospital Universitario de Lausana (CHUV), en Epalinges, sobre Lausana, el 13 de enero de 2026. El centro de producción celular del Hospital Universitario de Lausana trabaja a pleno para cultivar nueva piel destinada a sobrevivientes con quemaduras graves tras la tragedia del incendio en un bar durante Año Nuevo en Suiza.
Un analista biomédico trabaja en el centro de producción celular del Hospital Universitario de Lausana (CHUV), en Epalinges, sobre Lausana, el 13 de enero de 2026. El centro de producción celular del Hospital Universitario de Lausana trabaja a pleno para cultivar nueva piel destinada a sobrevivientes con quemaduras graves tras la tragedia del incendio en un bar durante Año Nuevo en Suiza.040007+0000 FABRICE COFFRINI

Tras el devastador incendio en Crans-Montana que dejó 40 muertos y 116 heridos, el Centro Hospitalario Universitario de Vaud intensifica la producción de piel celular, colaborando en la lucha por la vida de los grandes quemados en Suiza.

Tras el trágico incendio de Año Nuevo en una estación de esquí en Suiza, la unidad de producción de piel del centro hospitalario de Vaud trabaja a pleno rendimiento para ayudar a salvar a los grandes quemados.

“Hay emoción” reconoce a la AFP Laurent Carrez, un farmacéutico del centro, situado en Épalinges, cerca de la ciudad de Lausana. “La prioridad es ayudar al máximo a estos pacientes”, hospitalizados dentro o fuera de Suiza, asegura.

Vista del complejo del Hospital Universitario de Lausana (CHUV), con el hospital pediátrico (izq.) y el edificio principal (der.), que alberga el centro francófono para personas con quemaduras, en Lausana, el 13 de enero de 2026.
Vista del complejo del Hospital Universitario de Lausana (CHUV), con el hospital pediátrico (izq.) y el edificio principal (der.), que alberga el centro francófono para personas con quemaduras, en Lausana, el 13 de enero de 2026.

Desde el incendio en un bar de Crans-Montana en Nochevieja, “trabajamos siete días a la semana”, dice Carrez. La tragedia causó 40 muertos y 116 heridos, mucho de ellos todavía hospitalizados.

El Centro Hospitalario Universitario de Vaud (CHUV) es el único capaz de producir tanto tejido celular para la piel cumpliendo la normativa suiza y europea. Para evitar riesgos de rechazo, trabaja con fragmentos de piel sana tomados de los grandes quemados de Crans-Montana.

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“A partir de 10 cm² de piel sana, podemos producir entre 1 y 3 lotes de 2.600 cm² , que equivalen aproximadamente a la superficie de una espalda”, indica Carrez.

Analistas biomédicos trabajan en el centro de producción celular del Hospital Universitario de Lausana (CHUV), en Epalinges, sobre Lausana, el 13 de enero de 2026.
Analistas biomédicos trabajan en el centro de producción celular del Hospital Universitario de Lausana (CHUV), en Epalinges, sobre Lausana, el 13 de enero de 2026.

Los tejidos, obtenidos mediante reproducción celular, no tienen folículos pilosos ni glándulas sudoríparas.

Hasta ahora, el centro ha recibido 15 solicitudes de producción de piel relacionadas con el incendio. Normalmente atiende a unos veinte pacientes al año.

Olivier Pantet, especialista en grandes quemados del CHUV, señala que “a partir del 50-60% de superficie corporal quemada, es necesario cultivar la piel en laboratorio, ya que no bastaría con la piel sana que queda”.

El especialista en quemaduras del centro francófono para personas con quemaduras, el doctor Olivier Pantet, habla en el Hospital Universitario de Lausana (CHUV), en Lausana, el 13 de enero de 2026. El centro de producción celular del Hospital Universitario de Lausana trabaja a pleno para cultivar nueva piel destinada a sobrevivientes con quemaduras graves tras la tragedia del incendio en un bar durante Año Nuevo en Suiza.
El especialista en quemaduras del centro francófono para personas con quemaduras, el doctor Olivier Pantet, habla en el Hospital Universitario de Lausana (CHUV), en Lausana, el 13 de enero de 2026. El centro de producción celular del Hospital Universitario de Lausana trabaja a pleno para cultivar nueva piel destinada a sobrevivientes con quemaduras graves tras la tragedia del incendio en un bar durante Año Nuevo en Suiza.

En una sala blanca, los técnicos de farmacia y de análisis médico trabajan en silencio con las soluciones nutritivas donde se reproducen las células de la piel.

“Hemos recibido las biopsias de los pacientes, hemos recuperado y almacenado sus células, y vamos a comenzar la segunda fase, la más crítica: la multiplicación de los tejidos de queratinocitos, es decir, de la piel”, detalla Carrez.

Un analista biomédico trabaja en el centro de producción celular del Hospital Universitario de Lausana (CHUV), en Epalinges, sobre Lausana, el 13 de enero de 2026.
Un analista biomédico trabaja en el centro de producción celular del Hospital Universitario de Lausana (CHUV), en Epalinges, sobre Lausana, el 13 de enero de 2026.

Esta fase dura unas tres semanas, durante las cuales las células, colocadas en cajas, se multiplican hasta tocarse y formar capas superpuestas.

Éxito parcial

“Cuando llega un momento en que dejan de crecer, sabemos que están listas. También se aprecia en el aspecto de las células (...) Han alcanzado la función que deseamos, su función como tejido, y están listas para actuar como equivalente de una piel”, añade Carrez.

Luego hay que coordinarse con los hospitales para trasplantar las pieles, que deben implantarse en los dos días siguientes tras alcanzar la madurez.

Sin embargo, el éxito de los trasplantes no está garantizado. “Si el 80 % de los trasplantes prospera, estamos muy satisfechos, es un resultado excelente”, subraya el doctor Pantet, que atiende a siete grandes quemados de Crans-Montana.

A la espera de un trasplante, los médicos pueden aplicar apósitos herméticos, piel de donantes fallecidos o incluso piel de pescado sobre las zonas quemadas.

Tras los trasplantes, los médicos también deben vigilar la posición de las articulaciones durante la cicatrización, utilizando férulas, antes de un largo proceso de rehabilitación, explica Pantet.

Según los primeros datos de la investigación, el incendio en el sótano del bar Le Constellation fue provocado por bengalas que entraron en contacto con el revestimento acústico del techo.