¿La terapia hormonal empeora la salud mental en la menopausia?

Mujer y salud mental.
Mujer y salud mental.Shutterstock

Un estudio innovador de la Universidad de Cambridge, que abarca datos de 125.000 mujeres, revela conexiones entre la menopausia, la terapia hormonal y la salud mental, desafiando creencias y abriendo el debate sobre tratamientos personalizados en este crucial periodo.

Un periodo clave en la vida de las mujeres

La menopausia es una etapa inevitable en la vida de las mujeres que no solo se asocia a sofocos o cambios metabólicos que dificultan mantener el peso, la masa muscular o la fortaleza ósea. La salud mental es uno de los ámbitos más afectados durante este periodo, con frecuentes alteraciones en el estado de ánimo y en la calidad del sueño, informa El País, de España.

Mujer y salud mental.
Mujer y salud mental.

La terapia de reemplazo hormonal (TRH) se utiliza de forma habitual para aliviar los síntomas físicos de la menopausia y, en muchos casos, para intentar mejorar el bienestar emocional. Sin embargo, la gran variabilidad de efectos entre mujeres y la complejidad de los cambios que se producen en esta etapa impiden ofrecer soluciones generales.

El estudio: quién, qué y cómo

Un equipo de investigación liderado por Barbara Sahakian, de la Universidad de Cambridge, ha publicado en la revista Psychological Medicine un estudio basado en datos de cerca de 125.000 mujeres del Biobanco del Reino Unido.

El trabajo analiza el impacto de la menopausia y del uso de TRH sobre tres aspectos:

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  • La salud mental, con especial atención a la ansiedad y la depresión.
  • La calidad del sueño.
  • La estructura del cerebro, mediante resonancias magnéticas que midieron el volumen de materia gris en áreas clave para la memoria y la regulación emocional.

Se trata de un estudio observacional que toma “una fotografía” en un momento concreto, sin seguir a las mujeres a lo largo del tiempo, lo que condiciona la interpretación de los resultados.

Impacto en salud mental y sueño

Los datos confirmaron una relación entre la menopausia y un aumento de:

  • Ansiedad
  • Depresión
  • Problemas de sueño

Este patrón era esperable, según los autores. La sorpresa llegó al comparar a las mujeres que recibían TRH con las que no la utilizaban: el grupo tratado con hormonas presentaba peores indicadores de salud mental y era más probable que hubiese consultado al médico por ansiedad o depresión.

Esta asociación entre terapia hormonal y peores resultados de salud mental también apareció en el análisis de un subgrupo de más de 10.000 mujeres sometidas a resonancias magnéticas.

Cambios en la estructura cerebral

En las imágenes cerebrales, las mujeres posmenopáusicas mostraban menor cantidad de materia gris que las premenopáusicas en regiones como:

  • El hipocampo, implicado en la formación y almacenamiento de recuerdos.
  • La corteza cingulada, esencial para la regulación de las emociones y la atención.

Lo llamativo fue que, entre las mujeres menopáusicas, la reducción de materia gris era mayor en aquellas que habían recibido TRH.

Rendimiento cognitivo: memoria y velocidad de reacción

Pese a las diferencias en estado de ánimo y estructura cerebral, las pruebas de capacidad cognitiva no mostraron diferencias en memoria entre:

  • Mujeres premenopáusicas
  • Mujeres menopáusicas, con o sin tratamiento hormonal

La TRH sí se asoció con una mejora de la velocidad de reacción en las mujeres menopáusicas, que suele ser algo menor que en mujeres más jóvenes.

¿La terapia hormonal empeora la salud mental?

Los autores del estudio subrayan que sus resultados no demuestran que la TRH empeore la salud mental ni que provoque una reducción de la materia gris. Al tratarse de un estudio observacional, no puede establecer relaciones de causa y efecto.

Una de las preguntas clave es si la TRH contribuye al empeoramiento del estado emocional y a la atrofia cerebral, o si, por el contrario, son las mujeres con síntomas más graves de depresión o insomnio las que tienen más probabilidades de recibir hormonas.

Para abordar esta cuestión, el equipo realizó un análisis adicional con unas 7.000 mujeres que no usaban TRH al inicio del estudio, pero que comenzaron a tomarla en una evaluación posterior. Las mujeres que iniciaron la terapia hormonal ya habían consultado más a sus médicos por nervios, ansiedad o depresión antes de empezar el tratamiento que aquellas que nunca la utilizaron.

Según el equipo de Cambridge, “esto sugiere que la asociación observada se explica principalmente porque las mujeres con síntomas psiquiátricos preexistentes tienen mayor probabilidad de recibir una prescripción de TRH, y no necesariamente que la TRH sea la causa del empeoramiento de la salud mental”.

Las guías clínicas recomiendan considerar la TRH para aliviar los síntomas depresivos ligados a la menopausia, lo que también podría contribuir a esta relación entre peor salud mental y mayor uso de terapia hormonal.

Opiniones expertas y debate clínico

Para Rafael Romero, director del Laboratorio de Neuroimagen y Redes Cerebrales de la Universidad de Sevilla y coautor del estudio, los resultados sugieren que, pese a las recomendaciones de las guías, “la terapia hormonal no es el mejor tratamiento para la depresión y la ansiedad”.

Romero apunta que podría ser “más recomendable ofrecer otros tratamientos antes que la terapia hormonal, como ejercicio o una mejora de la alimentación y, en casos más graves, un tratamiento farmacológico específico para la depresión o la ansiedad”.

Francisco Carmona, director de la Unidad de endometriosis del Hospital Clinic de Barcelona y director científico de Women’s, que no participó en el estudio, considera que este tipo de trabajos son valiosos, pero advierte de que sus resultados no deben utilizarse para rechazar la TRH.

Recuerda que hubo una época en la que se consideraba la TRH adecuada para todas las mujeres y, posteriormente, para ninguna. En su opinión, en la actualidad predomina una actitud de mayor prudencia, que estos datos refuerzan. “Sabemos que la TRH no puede ser universal, pero puede ser buena para algunas mujeres, individualizando el tratamiento y dándolo en entornos médicos bien controlados”, señala.

Silvia P. González, portavoz de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), se muestra más crítica con las conclusiones. A su juicio, “las conclusiones son demasiado contundentes para un estudio con muchos sesgos”.

Subraya que los autores afirman que la TRH parece no mitigar los efectos negativos de la menopausia sobre la salud mental, pero sostiene que, con los datos presentados, “realmente, con lo que ellos presentan, no puedes decir que no lo hagan”.

González defiende que, para poder afirmar que la terapia hormonal no es útil a nivel neurológico, haría falta un estudio con diseño prospectivo, grupos homogéneos y el mismo tipo de terapia hormonal.

Recuerda que actualmente se habla de “terapias hormonales”, en plural, y que sus efectos pueden variar según la vía de administración, la dosis o el tipo de hormona.

“Cuando se presenta un estudio de este tamaño, nos puede dar la sensación de que las conclusiones van a ser muy sólidas, pero si el estudio se hace mal, no tienen por qué serlo”, concluye.

Implicaciones: tratamiento individualizado y límites de la TRH

Los autores del trabajo, el mayor realizado hasta la fecha sobre los efectos de la menopausia y la TRH en la salud mental y la estructura cerebral, tampoco consideran que sus hallazgos justifiquen abandonar la terapia hormonal.

Sus datos apuntan, por un lado, a que la menopausia afecta a la estructura del cerebro e incrementa el riesgo de problemas emocionales. Por otro, recuerdan que la TRH no es una “píldora de la felicidad” para todas las mujeres y que sus efectos más contrastados se centran en el alivio de síntomas físicos como los sofocos.

En este contexto, plantean que la decisión de iniciar una terapia hormonal debe ser individualizada, valorando cuidadosamente los beneficios y riesgos en cada caso.

Menopausia, cerebro y demencia

Barbara Sahakian destaca un hallazgo que podría ayudar a explicar otros problemas de salud. Las regiones cerebrales donde se observaron diferencias en el volumen de materia gris son, según señala, las que suelen verse afectadas por el alzhéimer.

La investigadora sugiere que la menopausia podría aumentar la vulnerabilidad de las mujeres a este tipo de daños cerebrales y apunta que este factor puede contribuir a explicar por qué se registran casi el doble de casos de demencia en mujeres que en hombres, aunque no sea la única causa.

Próximos pasos: necesidad de estudios prospectivos

Tanto Francisco Carmona como Rafael Romero coinciden en que, para superar las limitaciones del estudio actual, sería necesario llevar a cabo un trabajo prospectivo que permita establecer relaciones de causalidad.

Ese tipo de investigación debería contar con un diseño que ayude a entender con mayor precisión el efecto de las hormonas sobre:

  • El volumen de la materia gris
  • La depresión
  • La ansiedad

Hasta que se disponga de estos datos, los resultados actuales refuerzan la idea de que la menopausia tiene un impacto significativo en la salud mental y en el cerebro, y que la TRH, aunque útil para determinados síntomas físicos, debe ser evaluada y prescrita con cautela y de forma personalizada.

Fuente: El País

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