Expertos en salud critican la pirámide alimenticia propuesta por EE.UU.

Carne.
Carne.Kondor83

Estados Unidos cambió drásticamente sus directrices nutricionales al invertir la pirámide alimentaria, priorizando proteínas animales. La reforma, anunciada en enero por Robert F. Kennedy Jr., provoca división entre expertos, quienes alertan sobre sus posibles riesgos para la salud pública.

Estados Unidos ha dado un giro radical a sus directrices nutricionales al presentar una nueva pirámide alimentaria invertida, que coloca la carne, el pollo, el queso y los lácteos en la base que antes ocupaban los cereales.

El cambio, anunciado en enero por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., va mucho más allá de los lineales de los supermercados: sienta las bases de los programas gubernamentales de nutrición, desde los comedores escolares hasta los servicios de alimentación militar y hospitalaria, informa la Deutsche Welle.

Más proteínas, menos azúcar y alimentos ultraprocesados

El núcleo de la reforma es un aumento significativo de la ingesta diaria recomendada de proteínas, que pasa de 0,8 gramos por kilogramo de peso corporal a un rango de entre 1,2 y 1,6 gramos por kilogramo. Esta cifra casi duplica las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de países como Alemania.

La nueva pirámide se plantea como herramienta para combatir enfermedades extendidas, como la obesidad y la diabetes. Para ello, endurece las restricciones al consumo de azúcar, gaseosas y alimentos altamente procesados, instando a la población a cocinar más con ingredientes frescos.

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El cambio se respalda en cientos de páginas de apéndices que remiten a estudios sobre requerimientos proteicos y perjuicios asociados a los alimentos ultraprocesados.

Algunos pilares se mantienen: frutas y verduras continúan recomendándose de forma explícita.

El Agroshopping ofrece variedad de frutas y verduras frescas, traídas directamente de las huertas de los productores.
Frutas y verduras.

Sin embargo, el giro más visible no está en lo que se elimina, sino en lo que se reivindica: la carne roja, la manteca y el queso entero se presentan de nuevo como parte de una dieta de “alimentos reales”.

Riesgos señalados: enfermedades cardiovasculares y cáncer

Este reposicionamiento de alimentos de origen animal, ricos en grasas saturadas, preocupa a cardiólogos y expertos en nutrición.

Advierten de que puede elevar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, de determinados tipos de cáncer —en especial el de colon—, de trastornos metabólicos, como la diabetes tipo 2 y de un aumento de la mortalidad a largo plazo.

Los cardiólogos alertan de que la nueva pirámide podría incrementar el consumo de grasas saturadas y sal, dos factores de riesgo clave para las enfermedades cardiovasculares.

También señalan incoherencias internas: un filete marmoleado junto con varios productos lácteos enteros bastarían, por sí solos, para superar los límites de ácidos grasos saturados establecidos en las propias directrices estadounidenses.

Organizaciones de ciencias de la nutrición critican que, aunque se habla de diversificar las fuentes de proteína, la carne domina claramente la nueva tabla.

“Ofensiva proteica” en escuelas y servicios públicos

En los comedores escolares y en otras instituciones públicas estadounidenses se prevé que disminuya oficialmente la proporción de productos altamente procesados, algo que, en términos generales, se valora como un cambio positivo.

Robert F. Kennedy Jr.
Robert F. Kennedy Jr.

Robert F. Kennedy Jr. presenta la reforma como el final de la “guerra contra las proteínas” y como una defensa de la “comida real”. Sin embargo, expertos advierten de que la reducción de alimentos precocinados y ultraprocesados podría servir solo como pretexto para justificar un fuerte incremento del protagonismo de la carne y los lácteos enteros.

Además, muchas instituciones podrían tener dificultades para ajustarse a los nuevos estándares.

Entre las trabas señaladas figuran las presiones presupuestarias, la escasez de personal y los problemas en la cadena de suministro. Según estas voces críticas, una cocina verdaderamente fresca, que prescinda casi por completo de alimentos congelados y precocinados, resulta prácticamente inviable a gran escala.

Silencio de la OMS y críticas profesionales

La OMS, que ha sido objeto de críticas por parte de la administración del presidente estadounidense Donald Trump, no se ha pronunciado sobre la nueva pirámide.

Las objeciones llegan sobre todo de nutricionistas independientes y de asociaciones profesionales del ámbito de la nutrición.

Entre las entidades más críticas se encuentra la Sociedad Alemana de Nutrición (DGE, por sus siglas en alemán). Esta organización cuestiona la base científica de la reforma y reprocha al comité estadounidense responsable de las nuevas indicaciones haber trabajado en gran medida a puerta cerrada, reduciendo los procesos de consulta transparentes.

Debate sobre evidencia científica y sostenibilidad

La DGE remite a estudios que no muestran beneficios adicionales para la salud derivados de aumentar de forma permanente la ingesta de proteínas por encima de los 0,8 gramos por kilogramo de peso corporal al día, es decir, el nivel recomendado anteriormente.

También subraya que el nuevo modelo estadounidense no incorpora de manera sistemática el criterio de sostenibilidad, entendido como la consideración de los impactos ambientales y climáticos de la alimentación.

Según la DGE, la pirámide revisada favorece principalmente al lobby agrícola y a los productores de alimentos de origen animal.

En síntesis, la crítica es contundente: cuanto más se orienta la política nutricional a atraer votantes y a quienes se declaran aficionados a la carne, más se aleja de ofrecer recomendaciones de salud basadas en datos fiables y en la evidencia científica disponible.

Fuente: Deutsche Welle.