Científicos uruguayos investigan "bioreparación" ecológica de edificios patrimoniales

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Montevideo, 7 feb (EFE).- Un equipo de investigadores del Institut Pasteur de Uruguay trabaja en un proyecto pionero en la región para aislar bacterias nativas presentes en el hormigón de edificios históricos, como el Estadio Centenario, con el objetivo de utilizarlas para reparar fisuras y frenar el deterioro patrimonial de forma ecológica.

La iniciativa, liderada por la doctora en microbiología Daniela Megrian, junto a otros investigadores, busca desarrollar un método de "bioreparación" que aproveche la capacidad natural de ciertos microorganismos para producir calcita, un mineral que actúa de relleno y sello en las pequeñas fisuras que se forman en el hormigón.

El trabajo trata de preservar el patrimonio histórico nacional de manera ecológica, utilizando bacterias que ya están presentes en el propio hormigón y sin alterar la estructura, explicó Megrian en conversación con EFE.

El proceso puede desarrollarse mediante varios métodos, el principal es conocido como biomineralización y consiste en aportar nutrientes a estas bacterias para que generen carbonato de calcio, una sustancia blanca capaz de sellar microfisuras de pocos milímetros y proteger la estructura de agentes corrosivos.

Más allá del sellado de fisuras, el uso de bacterias ofrece otras vías de protección para las estructuras, como la desalinización. Este proceso permite eliminar las sales acumuladas en el material, un factor crítico de deterioro ya que dichos componentes corroen el hierro del hormigón armado, lo que puede derivar en problemas estructurales de gran magnitud.

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Para la fase preliminar del estudio, el equipo seleccionó dos iconos de la arquitectura uruguaya: el Estadio Centenario, declarado Monumento Histórico del Fútbol Mundial por la FIFA y sede prevista para el Mundial 2030, y el ex frigorífico Anglo, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Mediante hisopados y pequeñas perforaciones, los científicos han recolectado muestras de polvo y microorganismos que habitaron los muros durante años, resistiendo la humedad y salinidad características del clima costero de Uruguay.

"Todo eso lo llevamos al laboratorio donde identificamos cuáles son estas bacterias a partir de secuenciar su genoma y, de esa forma, podemos saber cuál es su identidad y ver si tienen el potencial de reparar hormigón", explica Megrian.

Aunque existen tecnologías similares en países como Países Bajos o Japón, los investigadores insisten en la importancia de lo local. "No nos interesa incorporar en el material bacterias que no existen originalmente en el material", asegura, ya que cepas comerciales extranjeras podrían no adaptarse a los cambios bruscos de temperatura y al ambiente salino local.

Los investigadores llevan aproximadamente un año trabajando en este proyecto, aunque se encuentra en búsqueda de financiación para profundizar en los ensayos técnicos y lograr que esta tecnología trascienda el laboratorio para aplicarse en la restauración del patrimonio.