Descubren en Rusia un ámbar que conserva la forma de un insecto de hace 50 millones de años

Especialistas rusos encontraron un trozo de ámbar que replica la forma de la larva de un antiguo escarabajo, informó este viernes la Planta de Ámbar de Kaliningrado, donde fue realizado el hallazgo.
Especialistas rusos encontraron un trozo de ámbar que replica la forma de la larva de un antiguo escarabajo, informó este viernes la Planta de Ámbar de Kaliningrado, donde fue realizado el hallazgo. Servicio de prensa de la Planta de Ámbar de Kaliningrado

MOSCÚ. Un rarísimo trozo de ámbar que replica la forma de una larva de escarabajo, hallado en Kaliningrado, tiene entre 30 y 50 millones de años. Expertos destacan su singularidad.

Especialistas rusos encontraron un trozo de ámbar que replica la forma de la larva de un antiguo escarabajo, informó este viernes la Planta de Ámbar de Kaliningrado, donde fue realizado el hallazgo.

Según la planta de ámbar, que publicó piezas del curioso hallazgo, la pieza adquirió su forma entre 30 y 50 millones de años atrás.

“Se formó cuando la resina inundó un túnel excavado en la madera por la larva de insecto. La resina se endureció formando segmentos semicirculares de su cuerpo. El ejemplar descubierto no es un incluso; no contiene al insecto en sí, pero el ámbar captura con precisión la forma de su larva”, explicó Anna Dúgina, gemóloga de la planta.

Descubrimiento extremadamente raro

La especialista indicó que se trata de un descubrimiento extremadamente raro.

“Esta es la primera vez que encuentro un ejemplar así en mis veinte años de experiencia”, indicó.

El año pasado, especialistas de la misma empresa encontraron un trozo de ámbar con una cucaracha fosilizada en su interior que vivió hace 35 o 40 millones de años.

Hace decenas de millones de años, debido al clima cálido y húmedo, y los incendios forestales, la resina de antiguos árboles relictos se encontraba en estado líquido y servía de una especie de trampa para sus futuras “presas”.

Los insectos caían en ella con ráfagas de viento, se dejaban atrapar atraídos por la superficie brillante o eran sorprendidos por una gota caída de un árbol.

Así nacían las piezas que hoy representan en torno a un 7 y 9 % de todo el ámbar extraído, según especialistas rusos.