Anthropic aclaró en un comunicado que llevan meses negociando con el Pentágono para limitar el uso de su tecnología y recibir garantías de que no se usará para espiar a estadounidenses o para el uso de armas completamente autónomas.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, además de excluirlo del proceso de contrataciones del Pentágono, amenazó con designar a Anthropic como un "riesgo en la cadena de suministro", lo que supondría una gran escalada, ya que este tipo de designaciones se reservan para empresas extranjeras y de países adversarios.
"Ningún nivel de intimidación o castigo por parte del Departamento de Guerra va a cambiar nuestra posición sobre la vigilancia masiva a nivel doméstico y armas totalmente automáticas", indicó la empresa estadounidense en el comunicado.
"Creemos que esa designación no tendría fundamento legal y establecería un peligroso precedente para cualquier empresa estadounidense que negocie con el Gobierno", apuntó la empresa.
Este viernes, Hegseth amenazó con la designación de "riesgo" nacional para las cadenas de suministro y aseguró que Anthropic se ha comportado con "arrogancia y traición" y aseguró que su posición nunca va a cambiar: "el Departamento de Guerra debe tener acceso total y sin restricciones" para defender el país.
El CEO de Anthropic, Dario Amodei, aseguró en otro comunicado que las amenazas del secretario de Guerra "no cambian nuestra posición: no podemos en buena conciencia cambiar nuestras demandas".
El presidente estadounidense, Donald Trump, se sumó esta tarde al pulso entre Anthrophic y el Pentágono y aseguró que vetará a la empresa en todas las agencias del Gobierno federal, algo que junto con la designación de riesgo nacional sería un varapalo económico difícil de superar para la empresa.
Trump llamó a Anthropic una empresa "de la izquierda radical y woke" y dijo que no consentirá que dicte cómo las Fuerzas Armadas deben operar para "ganar guerras".
