Chimpancé puede combinar percusión y vocalización a un tempo constante

Chimpancé, imagen ilustrativa.
Chimpancé, imagen ilustrativa.Shutterstock

Un chimpancé llamado Ayumu ha sorprendido a investigadores al combinar percusión con vocalizaciones estructuradas. Durante sus 89 actuaciones entre 2023 y 2025, demostró una sorprendente capacidad musical que podría redefinir nuestra comprensión de la evolución de la musicalidad en primates.

Los chimpancés son conocidos por su capacidad para hacer percusión, pero hasta ahora los investigadores no habían observado a ninguno que las acompañase con sonidos complejos y estructurales similares a las expresiones vocales. Es decir, que el animal ‘tocara el tambor’ no era nada nuevo, pero además de retirar las tablas del suelo de una pasarela y usarlas para hacer percusión emitió a la vez sonidos que presentaban múltiples componente rítmicos.

El equipo grabó 89 actuaciones espontáneas de Ayumu entre febrero de 2023 y marzo de 2025, las cuales también proporcionaron pruebas del proceso mediante el cual retiraba las tablas de la pasarela y las utilizaba como herramientas para hacer música.

“Para mí fue fascinante ver cómo el chimpancé utilizaba herramientas para producir diversos sonidos al tiempo que realizaba una exhibición vocal”, afirmó la autora principal del estudio, Yuko Hattori.

La observación del comportamiento musical en nuestros parientes primates ofrece una clave para comprender la evolución de la musicalidad.

A partir de esas actuaciones, el equipo de investigación examinó la posibilidad de que la expresión vocal pudiera dar lugar a sonidos instrumentales, para lo que comenzaron analizando su comportamiento y desglosándolo en elementos como golpear, arrastrar y lanzar.

El ritmo de los tambores

También evaluaron las conexiones entre estos elementos mediante un análisis de transiciones, determinando cuáles se producían por casualidad y cuáles eran deliberadas.

Por último, analizaron los intervalos entre los golpes y compararon la estabilidad rítmica del uso de las herramientas con el ritmo de los tambores tocados con las manos o los pies.

El estudio reveló que la secuencia de sonidos producidos por los instrumentos no era aleatoria y que los intervalos entre los golpes eran isócronos, es decir, mantenían un tempo constante, como un metrónomo. El uso de herramientas para golpear producía un ritmo más estable que el uso exclusivo de las manos o los pies.

El equipo también observó expresiones faciales, como la ‘cara de juego’, que se manifestaban durante ‘la actuación’ e indicaban emociones positivas.

Esas expresiones no suelen observarse en las manifestaciones vocales, lo que sugiere que las expresiones emocionales que antes se transmitían vocalmente podrían haberse exteriorizado y transformado en sonidos producidos con instrumentos, señaló la universidad en un comunicado.

Las actuaciones de Ayumu demuestran que los primates no humanos también poseen la capacidad de exteriorizar expresiones similares a las vocales mediante instrumentos.

Los investigadores quieren ahora analizar las reacciones de los demás chimpancés y el impacto que tiene la actuación de Ayumu en su grupo social.