"Pasamos cinco años buscando este tipo de fósil porque, cuando observamos de cerca el árbol genealógico de los primeros simios, queda claro que falta algo, y el norte de África tenía la pieza que faltaba", subraya el paleontólogo de la Universidad de Mansoura y autor principal del estudio, Hesham Sallam.
"Durante toda mi carrera, creí que el ancestro común de los simios actuales vivió en el este de África. Este descubrimiento desafía fuertemente esa idea", confiesa Erik Seiffert, coautor del estudio y paleontólogo de la Universidad del Sur de California.
Para Arias-Martorell, probablemente esta creencia errónea surge de un registro fósil sesgado hacia el África del este, donde históricamente se han buscado y encontrado los ancestros de los humanos pero "esa búsqueda se ha impuesto a la de los ancestros de los hominoideos, pese a que estos también son importantes para comprender la evolución humana".
De hecho, apunta en la Perspectiva, "la investigación sobre los parientes extintos más cercanos de los humanos, como los australopitecos, solo puede explicar la historia más reciente del linaje humano pero los simios más antiguos son esenciales para reconstruir el último ancestro común de chimpancés y humanos, es decir, el punto de partida de la evolución humana".
Los análisis del equipo han revelado que el fósil no solo prueba que los simios estaban presentes en el norte de África en el Mioceno Temprano, sino que la nueva especie era bastante distinta a las especies de una antigüedad similar halladas en el este de África.
Esto le permitía tener una dieta flexible basada en frutas pero con la fuerza necesaria para procesar alimentos más duros como nueces o semillas, una adaptación que le permitió prosperar en un entorno donde "los cambios climáticos estaban creando estaciones extremas", apunta Shorouq Al-Ashqar, de la Universidad de Mansoura y una de las primeras autoras del estudio.
El hallazgo, por tanto, "confirma que los paleontólogos podrían haber estado buscando a los ancestros de los hominoideos de grupo corona en el lugar equivocado", escriben los científicos españoles en la Perspectiva relacionada.
