Aunque las tasas de mortalidad y de infección han disminuido significativamente desde 1990, los avances son insuficientes para alcanzar los objetivos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de reducir las infecciones en un 50 % y las muertes en un 70 % para 2030.
La meningitis es la principal causa infecciosa de discapacidades neurológicas a nivel mundial. Esta supone una inflamación de los tejidos que rodean el cerebro y la médula espinal, explica la OMS en su web.
Puede ser de origen infeccioso o no infeccioso e implicar un alto riesgo de muerte y complicaciones a largo plazo, por lo que requiere atención médica urgente.
La meningitis sigue siendo una importante amenaza para la salud mundial y puede estar causada por varias especies de bacterias, virus, hongos y parásitos. Los traumatismos, el cáncer y los medicamentos son responsables de un pequeño número de casos.
Desde el año 2000, la implantación generalizada de la vacuna a escala mundial ha reducido en gran medida el número de infecciones y muertes tanto en países de ingresos altos como en países de ingresos bajos. Sin embargo, los avances están por detrás de los logrados con otras enfermedades prevenibles mediante vacunación, subrayan los autores.
Este trabajo, liderado por investigadores de la Universidad de Washington (Estados Unidos), ofrece una evaluación global exhaustiva de la enfermedad.
Apunta que, a nivel mundial, 259.000 personas fallecieron a causa de esta y 2,5 millones de personas se infectaron en 2023, siendo los principales factores de riesgo de muerte el bajo peso al nacer, seguido del parto prematuro y la contaminación atmosférica.
La carga de la enfermedad siguió siendo desproporcionadamente alta en los países de bajos ingresos, especialmente en "el cinturón africano de la meningitis", donde Nigeria, Chad y Níger registraron las tasas más altas de mortalidad e infección.
Alcanzar los objetivos de la OMS requerirá una inversión sostenida en vigilancia, vacunación, cribado materno y fortalecimiento del sistema de salud, especialmente en entornos con alta carga de morbilidad, escriben los autores en su artículo.
En general, recalcan, es esencial realizar mayores esfuerzos. Además de ampliar los programas de vacunación y mejorar el acceso a la atención sanitaria, hay que mejorar la gestión de los antibióticos y reforzar el diagnóstico y la vigilancia de la meningitis para lograr nuevas reducciones de la enfermedad a nivel mundial.
