El sistema humanitario está fallando a 239 millones de personas, según "The Lancet"

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Redacción Ciencia, 20 may (EFE).- El sistema humanitario está fallando a 239 millones de personas, según las conclusiones de un grupo internacional de expertos, que alerta de que los recortes en la ayuda humanitaria dejarán sin apoyo al 64 % de las personas que se espera que necesiten asistencia este año.

Los expertos pertenecen a la comisión "Centro Johns Hopkins para la Salud Humanitaria-Lancet sobre salud, conflicto y desplazamiento forzado", lanzada en 2024. Esta reúne a expertos mundiales para abordar el creciente impacto de los conflictos armados y la magnitud sin precedentes del desplazamiento forzado y su relación con la salud mundial.

A juicio de la comisión, tanto la salud como los derechos humanos "están siendo desmantelados a nivel mundial a la vista de todos y con una impunidad cada vez mayor", impulsados por la fragmentación geopolítica y la erosión del Estado de derecho.

Los sistemas de salud y el ecosistema humanitario destinados a proteger la salud y la vida se están resquebrajando ante la magnitud, la duración y la complejidad política de las crisis actuales, denuncian. "El derecho internacional y los principios humanitarios se violan cada vez más con impunidad y los civiles están soportando el coste".

Las muertes relacionadas con conflictos casi se duplicaron entre 2021 y 2024, y se estima que 239 millones de personas necesitarán asistencia humanitaria en 2026, escriben los autores en su artículo.

Los recortes presupuestarios han provocado, dicen, un "racionamiento intencionado": la asistencia se ha reducido de esas 239 millones de personas necesitadas a 87 millones seleccionadas para recibir asistencia vital.

Además, las interrupciones en la vacunación, en la atención primaria, en los servicios maternos y neonatales, y en la continuidad de la atención de las enfermedades crónicas están convirtiendo una enfermedad manejable en una discapacidad y una muerte evitables.

Con los avances en medicina, salud pública y tecnología, estos resultados se pueden evitar en el siglo XXI, pero persisten porque la desigualdad, el debilitamiento del compromiso político y la falta de inversión sostenida han erosionado los sistemas necesarios para prevenir, absorber y recuperarse de las crisis, sostienen los expertos.

Además, "la ayuda humanitaria se instrumentaliza con fines políticos y militares, el acceso se manipula como moneda de cambio y los profesionales sanitarios son encarcelados o asesinados por prestar una atención imparcial".

En este sentido, la comisión de expertos pide cuatro medidas urgentes: que sean las comunidades afectadas, y no los donantes ni la geopolítica, las que tomen las decisiones y gestionen los recursos, y que los ataques contra civiles, trabajadores sanitarios y hospitales tengan consecuencias.

Asimismo, que la financiación se ajuste a las necesidades humanitarias y no a la política exterior, y que se defienda el derecho a la salud en las zonas de conflicto.