El Mundial que elevará emisiones de CO₂ a niveles sin precedentes

Concepto de emisiones de CO₂.
Concepto de emisiones de CO₂.Shutterstock

El Mundial 2026, albergado en tres naciones, podría emitir 9 millones de toneladas de CO2, un incremento alarmante del 325% en comparación con torneos previos. Desplazamientos masivos y clima extremo plantean serios desafíos para la sostenibilidad del evento.

El Mundial podría generar 9 millones de toneladas de CO2, más que ninguna otra competición. Así lo estima el laboratorio de ideas New Weather Institute en un estudio que indica que las emisiones de efecto invernadero derivadas del transporte aéreo aumentarán entre un 160 % y un 325 % en el torneo respecto a anteriores ediciones.

El de 2026 será el Mundial de las grandes distancias porque se celebrará en tres países diferentes, con 16 sedes distribuidas por el vasto territorio que recoge cuatro husos horarios distintos: entre Vancouver y Miami, las sedes más separadas hay cerca de 5.600 kilómetros de distancia.

Por eso los desplazamientos de equipos, de aficionados y de trabajadores multiplican los que pueda generar otro tipo de grandes competiciones como los Juegos Olímpicos (celebrados generalmente en una misma ciudad) u otros torneos que no se extienden tanto en el tiempo.

“Más grande también significa más vulnerable. Más equipos implican más vuelos, más logística, más consumo energético y más exposición operativa. Mientras el deporte intenta avanzar hacia modelos más sostenibles, los megaeventos internacionales crecen a un ritmo que tensiona los límites climáticos y urbanos”, explica Sergi Simón, asesor académico de EALDE Business School.

El clima durante el Mundial

El clima será otro desafío, pues el calor extremo sobre jugadores, aficionados e infraestructuras puede impactar en el correcto desarrollo del evento.

Informes recientes, como desvela EALDE, alertan de que varias sedes podrían registrar episodios de estrés térmico “potencialmente peligrosos”, como en Miami, Dallas, Houston o Monterrey.

Una situación que aviva el debate sobre la temporada en la que deberían jugarse este tipo de competiciones, con cada vez más adeptos a celebrarlas en meses de climas suaves o en horarios más cercanos a la noche, con temperaturas más bajas.

“El deporte empieza a descubrir cómo el cambio climático ha dejado de ser un problema futuro para convertirse en un riesgo económico y operativo directo”, añade Simón.

El papel de la IA en los megaeventos

El certamen no solo será una prueba para la sostenibilidad, sino un laboratorio de inteligencia artificial (IA), de ciberseguridad y de energía.

Porque la FIFA ha anunciado herramientas para equipos, árbitros y aficionados basados en IA, pero también cada país organizador utilizará este tecnología para la seguridad.

“Este Mundial funcionará como una demostración global de cómo la inteligencia artificial empieza a integrarse en la gestión de eventos masivos e infraestructuras críticas”, señala Simón.

Además, la energía y su resiliencia, con sistemas de respaldo, pasan a ser fundamentales en un evento hiperconectado y digitalizado, con retransmisiones constantes, telecomunicaciones, sistemas de seguridad y movilidad... algo que puede derivar en un efecto dominó.

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