Según un comunicado de la empresa, más de cinco millones de personas usan Codex cada semana para investigar, analizar, crear y automatizar su trabajo, lo que supone un aumento del 400 % con respecto al número de usuarios de principios de este año.
Tras el cierre de la transacción, de la que no se divulgan términos económicos y que está sujeta a aprobaciones rutinarias, el equipo de Ona se unirá a OpenAI y trabajará con el de Codex para impulsar las capacidades de ejecución empresarial.
Al integrar esta 'startup' en OpenAI, la compañía permitirá que Codex realice tareas de mayor duración y ayudará a más empresas a implementar agentes que lleven a cabo tareas autónomas.
Así, el modelo de ejecución de Ona permitirá que los agentes de IA operen dentro del entorno de nube del propio cliente, mientras OpenAI proporciona la inteligencia y la orquestación necesarias.
"Esto brinda a las entidades un mayor control sobre su infraestructura, datos y límites de seguridad sin limitar las capacidades de Codex", señala la empresa de Sam Altman.
"Creamos Ona para ofrecer a los agentes entornos en la nube con el contexto, el control y la colaboración que requieren las empresas. Unirnos a OpenAI nos permite incorporar esa base a Codex", apunta en la nota el cofundador y director ejecutivo de la 'startup', Johannes Landgraf.
La semana pasada, OpenAI anunció que ha solicitado confidencialmente su salida a bolsa en Estados Unidos sin una fecha estimada.
Al igual que OpenAI, la empresa de IA Anthropic, desarrolladora del asistente Claude, también informó recientemente de que saldrá a bolsa, mientras que la compañía aeroespacial y de IA SpaceX, del magnate Elon Musk, lanza su esperada oferta pública inicial (OPI) mañana.
