Nacen tres cabras montesas por fecundación in vitro obtenidas a partir de animales muertos. Los autores, un equipo del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) del CSIC, extrajeron los gametos (ovocitos y espermatozoides) de ovarios y testículos de animales muertos en la Reserva Nacional de Caza de Sonsaz (Madrid) y en la Reserva Andaluza de Caza de las Sierras de Tejeda y Almijara (Málaga), en el sur español.
A partir de ahí, el equipo formado por componentes de los grupos de Ingeniería Genómica Animal y de Fisiología y Tecnologías de la Reproducción en Especies Silvestres aplicaron distintas técnicas de reproducción asistida.
Primero criopreservaron los espermatozoides de ejemplares fallecidos en nitrógeno líquido a temperaturas cercanas a los -200 grados para conservar y almacenar el semen y usarlo después para inseminar hembras.
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“Es importante que los espermatozoides se recojan en las primeras ocho horas tras la muerte del animal para que mantengan su capacidad fecundante”, apunta el investigador del INIA-CSIC Julián Santiago Moreno.
Tras la fecundación, los cigotos se cultivaron en un entorno controlado que simula las condiciones del aparato reproductor hasta que se desarrollaron y alcanzaron el estadio de blastocisto; luego fueron criopreservados a la espera de ser transferidos a una hembra receptora.
Avances en criopreservación
Hasta el año 2006, las técnicas de criopreservación disponibles presentaban una limitación insalvable: solo permitían almacenar el semen de los machos.
“Estos bancos podrían emplearse para recuperar ecotipos en caso de catástrofes naturales o de brotes infecciosos. Además, podríamos aplicar la técnica para conservar otros ungulados de montaña en peligro de extinción”, avanza el investigador Pablo Bermejo Álvarez.
El equipo transfirió los embriones vitrificados a cinco hembras receptoras y el procedimiento culminó con el desarrollo completo de las gestaciones y el nacimiento de tres cabritos.
“Dos de las tres crías, ambos machos, se encuentran en perfecto estado de salud y continúan su desarrollo con normalidad. La tercera falleció tras el parto por falta de calostro -primera secreción de la glándula mamaria- de la hembra receptora”, explica Priscila Ramos-Ibeas.
Herramienta clave para prevenir la extinción de subespecies
La cabra montés es un símbolo de la biodiversidad ibérica y, aunque es relativamente frecuente en ciertas regiones, el aislamiento de algunos núcleos las hace extremadamente vulnerables a brotes epidémicos, consanguinidad y desastres ambientales.
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Las técnicas desarrolladas en este trabajo suponen una herramienta clave para prevenir la extinción de subespecies como la cabra montés lusitánica de la Península Ibérica o el bucardo (de los Pirineos), cuyo último ejemplar murió en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido hace 26 años.
