Los otros siete, “o bien no muestran ningún efecto o bien los resultados siguen siendo inconclusos debido a la escasez o a la baja calidad de los datos”, señala el artículo.
La investigación destaca que “en muchos casos, la calidad de la evidencia era deficiente, lo que contribuía a la incertidumbre respecto a su eficacia, y muchos estudios fueron excluidos por problemas de fiabilidad”.
De los 157 ensayos potencialmente elegibles, se excluyeron 72 por motivos de fiabilidad y los autores agruparon los datos de los 85 restantes que se consideraron fiables.
Los autores indican que son necesarios ensayos clínicos aleatorizados bien diseñados y a gran escala para generar evidencia fiable sobre el efecto de estas intervenciones.
Una de cada siete parejas tiene dificultades para concebir y muchas recurren a la FIV en busca de ayuda, aunque la probabilidad de tener un bebé “es moderada”, aproximadamente entre el 30 % y el 40 % por ciclo.
Los tratamientos complementarios están muy extendidos en muchos entornos y disponibles en el 80 % de las clínicas de FIV. El estudio revela que los usan más 75 % de las pacientes en Australia y el Reino Unido.
En muchos países, la atención a la infertilidad la prestan en gran medida clínicas privadas, “donde la FIV está muy comercializada y algunos tratamientos complementarios resultan extremadamente caros”, manifestó la investigadora de la Universidad de Melbourne Sarah Lensen, una de las firmantes del artículo.
“Nuestra revisión concluye que no hay pruebas de que la mayoría de los tratamientos complementarios de la FIV que hemos evaluado aporten ningún beneficio a las pacientes”, subrayó Lensen, citada por la revista.
Las clínicas de FIV y los profesionales sanitarios -agregó- “deberían considerar cuidadosamente” si es adecuado ofrecer tratamientos complementarios sin eficacia demostrada, ya que las pacientes “suelen percibir su disponibilidad como un respaldo implícito de sus beneficios”.
Un segundo artículo del mismo grupo realizó un ensayo controlado aleatorizado que demuestra que una nueva página web sobre la FIV basada en la evidencia científica mejoró la comprensión de las pacientes sobre los beneficios, los riesgos y lo que se sabe de los tratamientos complementarios, en comparación con la información habitual disponible en internet.
El estudio que publica la misma revista apuntó que el 92 % de las pacientes de FIV encuestadas en Australia recurrían en gran medida a los sitios web de las clínicas para obtener información.
Más del 60 % afirmaron utilizar plataformas de redes sociales como Facebook y Reddit para obtener información que les sirviera de guía a la hora de tomar decisiones sobre la FIV.
Para Lensen existe “una desinformación generalizada” sobre los servicios adicionales de la FIV en las páginas web de las clínicas privadas y en los foros de pacientes en las redes sociales, “donde a menudo se exageran los beneficios y se omiten los costes y los riesgos de dichos servicios”.
Los investigadores señalan algunas limitaciones de sus estudios, entre ellas que la lista de verificación TRACT utilizada para medir la fiabilidad en el metaanálisis no ha sido validada y es posible que algunos de los ensayos excluidos proporcionen datos fiables.
