El brote actual ha sido causado por una cepa poco común, la Bundibugyo, y las investigaciones retrospectivas indican que la transmisión comenzó a principios del pasado abril, según el estudio, a cargo de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El retraso de seis semanas entre el primer caso estimado y la confirmación oficial, el 15 de mayo, sugiere que el virus se estaba propagando sin ser detectado por las comunidades de una región desestabilizada por el conflicto, los desplazamientos y el acceso limitado a la asistencia sanitaria, agrega el artículo.
Uganda ha sido capaz de identificar y responder rápidamente a sus casos (20 confirmados hasta el 22 de junio), gracias a su experiencia en la gestión de brotes anteriores y a los sistemas de salud pública que ha ido desarrollando a lo largo de muchos años.
Los investigadores señalan ahora a Sudán del Sur como la prioridad más urgente en materia de preparación y estiman que hay una probabilidad de casi siete de cada diez (69,3 %) de que se registre al menos un caso dentro del plazo de 12 semanas que abarca el modelo, indica la revista.
Ese país cuenta con una de las infraestructuras de salud pública más deficientes de la región, con carencias conocidas en la gestión de casos, el rastreo de contactos, los entierros seguros y la vigilancia fronteriza.
En cuanto a Ruanda (8,6 %) y Burundi (2,0 %), siguen presentando un riesgo comparativamente bajo de que el brote pudiera llegar hasta allí.
No obstante, los autores manifiestan que el riesgo puede aumentar en función de la capacidad de detección, los patrones de viaje y la rapidez de los sistemas de respuesta de cada país.
Los resultados del estudio deben considerarse una evaluación inicial de la situación, destinada a impulsar la preparación proactiva, más que predicciones precisas, y las previsiones se actualizarán a medida que se disponga de más datos contrastados, indican los autores.
Además, utilizaron modelos informáticos para simular cómo podría evolucionar el brote en tres escenarios diferentes: transmisibilidad baja, media y alta.
La tasa de nuevos casos registrada en las últimas semanas sugiere que es más probable que el brote se sitúe en el extremo inferior o medio de las previsiones, antes que en el peor de los escenarios.
El escenario más probable prevé que el número acumulado de casos confirmados alcance unos 990 a finales de junio con 174 fallecidos, y unos 8.210 casos en septiembre si la transmisión se mantiene sin más. Hasta el pasado 15 de junio, hubo 837 casos confirmados, lo que concuerda con ese escenario central.
El bajo prevé unos 870 casos confirmados a finales de junio y 160 fallecidos, mientras que para mediados de septiembre se contarían unos 3.662 casos y con 673 fallecidos.
En el peor de los escenarios, el brote podría superar los 66.000 casos confirmados en septiembre con 10.644 muertos, si se relajan las medidas de control.
Para la cepa de Bundibugyo no existe ninguna vacuna autorizada específica, por lo que las medidas de prevención y control son esenciales para frenar la propagación, especialmente en este brote, dada la intensa actividad en los pasos fronterizos entre la RDC y países vecinos.
Los autores señalaron algunas limitaciones del estudio, entre ellas, que las proyecciones se basan en un modelo matemático calibrado con el recuento más reciente de casos confirmados, por lo que, si cambia a medida que se conozcan más resultados de pruebas, las proyecciones podrían variar en consecuencia.
