Un grupo de investigadores ha documentado por primera vez en España la presencia de Palaeocarpilius macrochelus, un tipo de cangrejo marino carpílido del Priaboniano inferior (hace unos 35 millones de años), en fósiles encontrados en el Calvario de Randa, en los relieves centrales de la isla mediterránea de Mallorca.
Aunque la presencia de cangrejos carpílidos ha sido reconocida en las cuencas sur-pirenaicas de Aragón y Cataluña, así como en el margen sudoriental de Iberia, “es la primera vez que el género Palaeocarpilius se documenta en el ámbito ibérico”, señala un estudio publicado en el último boletín de la Sociedad de Historia Natural de Baleares (SHNB).
Este hallazgo en el Puig de Son Veny, en Randa, situado en el municipio mallorquín de Algaida, representa además el primer registro de un decápodo del Paleógeno en las islas Baleares.
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Aunque en la península ibérica los carpílidos son relativamente frecuentes en los afloramientos del Eoceno inferior y medio de las cuencas surpirenaicas, nunca se había reportado la presencia de Palaeocarpilius, el género fósil más emblemático de la familia Carpiliidae.
Durante el Eoceno existía una marcada similitud faunística entre el margen oriental de Iberia y el norte de la península itálica, según habían apuntado varios autores.
La presencia de Palaeocarpilius macrochelus en depósitos priabonianos de Mallorca descubierta con este trabajo apoya ahora esta interpretación.
Sobre los fósiles encontrados
El estudio analizó tres fósiles de cangrejo marino: un individuo casi completo, un propodio aislado y un pulgar (dedo fijo), recogidos en superficie y depositados en las colecciones del Museo Balear de Ciencias Naturales (Mucbo).
El ejemplar que está casi íntegro es un macho del que se conservan dos tercios de la concha dorsal, probablemente depredada, la parte ventral y quelípedos enteros, de unos 6 por 9 centímetros.
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Además se conserva un propodio derecho y parte del pulgar (dedo fijo) de unos 3 por 2,2 centímetros; y un pulgar (dedo fijo) izquierdo de 5,3 por 2,3 centímetros.
La morfología del fósil no deja ninguna duda de que se trata del género Paleocarpilius y se asigna “con toda confianza” como Palaeocarpilius macrochelus.
