Para reconstruir la historia de las lenguas del mundo a lo largo de los últimos 12.000 años, Blasi y sus colegas de Alemania y Estados Unidos ha desarrollado un modelo demográfico que recurre a datos etnográficos (costumbres y prácticas culturales) de 171 sociedades de cazadores-recolectores como indicador de las primeras poblaciones humanas.
Parten de la hipótesis de que esos grupos eran pequeños y cohesionados culturalmente, por lo que solían hablar una sola lengua.
El modelo utiliza su tamaño, junto con estimaciones de la población mundial antigua, para inferir el número probable de lenguas que había a principios del Holoceno (hace aproximadamente 11.700 años), cuando la población mundial sería de entre 4,4 y 7 millones de personas.
El modelo parte también de la base de que, a medida que la agricultura, la innovación tecnológica y la producción alimentaria permitieron que las poblaciones crecieran de forma espectacular, cada vez más personas pasaron a compartir la misma lengua. Eso hizo que las sociedades se hicieran más grandes, y hubiera más personas participando del mismo idioma.
Los investigadores estiman que, a principios del Holoceno, se hablaban entre 4.500 y 6.200 lenguas, y que a medida que creció la población mundial aumentó la diversidad lingüística, llegando a existir decenas de miles de idiomas hace entre 1.000 y 3.000 años.
Tras esta “edad de oro”, el declive de la diversidad lingüística parece haber comenzado con la expansión de grandes Estados e imperios (el modelo no concreta cuales), mucho antes de que comenzara el colonialismo europeo moderno hace 500 años, como se pensaba hasta ahora.
“El colonialismo europeo intensificó sin duda la sustitución lingüística a una escala enorme, pero los nuevos modelos sugieren que el proceso tenía raíces más profundas en la expansión de Estados e imperios anteriores”, señala Blasi.
Desde entonces, la variedad de lenguas se ha ido erosionando de forma constante durante siglos a medida que un pequeño número de idiomas dominantes se ha expandido por todo el mundo.
Hoy en día, casi la mitad de los idiomas está en peligro de extinción, y cada año se pierden al menos cuatro. Los investigadores consideran que las lenguas que se hablan en la actualidad representan una muestra reducida y sesgada de la diversidad lingüística del pasado.
“Las lenguas que conocemos hoy en día son las supervivientes de un cuello de botella histórico masivo y altamente selectivo. Una característica lingüística puede ser común hoy día no porque sea intrínsecamente superior, sino porque, casualmente, fue transmitida por poblaciones que se expandieron más”, apunta el investigador del ICREA.
“La extinción puede haber moldeado la diversidad lingüística de una forma mucho más profunda de lo que habíamos apreciado hasta ahora”, agrega.
Dado que los registros escritos se remontan solo a unos 6.000 años, las tendencias a largo plazo de la diversidad lingüística durante gran parte de la historia de la humanidad siguen siendo en gran medida desconocidas, advierten los autores.
