La llamada más importante en la carrera de un científico

Premio Nobel.
Premio Nobel.Shutterstock

MADRID. En la madrugada, entre teléfonos apagados, bromas y llamadas desde Suecia, se anuncia quién gana un Nobel. Göran Hansson comunicó la noticia a 67 laureados y recuerda las reacciones inesperadas que convierten el momento en una historia propia.

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Los Premios Nobel están marcados por múltiples tradiciones, la primera llamar a los elegidos para informarles. Muchos residen en Estados Unidos y aún duermen, otros siguen su rutina sin vigilar el celular y hay quien no se lo espera. Un cóctel que genera todo tipo de situaciones cuando el teléfono suena.

Durante la primera semana completa de octubre, las academias suecas anuncian en directo los galardones -una categoría por día- para los que no existe una lista pública de candidatos.

Göran Hansson fue secretario general de la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska, que decide el premio de Medicina, entre 2009 y 2015, y desde ese año hasta 2021 de la Real Academia de las Ciencias de Suecia (Física, Química y Economía). En esos años comunicó la noticia a 67 laureados.

Sin previo aviso

La llamada se produce justo después de tomar la decisión, por lo que ninguno había recibido un aviso previo, dice Hansson a EFE. “Todos se mostraron sorprendidos; algunos, abrumados; otros, más serenos. Y todos estaban felices”.

Una de las anécdotas que recuerda Hansson, quizás la más conocida porque el video circuló por toda la web, fue la de Paul Milgrom y Robert Wilson, nóbeles de Economía 2020.

Hansson no podía localizar a Milgrom, que tenía el teléfono apagado, pero habló con Wilson. Ambos eran vecinos en Palo Alto (California, EE.UU.), así que se ofreció a cruzar la calle en mitad de la noche, junto a su esposa, para darle la noticia.

La cámara de seguridad grabó a ambos mientras Wilson llamaba repetidamente al portero y con los nudillos. Al tener respuesta fue conciso: “Paul, soy Bob Wilson, has ganado el Premio Nobel y están intentando localizarte, pero parece que no tienen tu teléfono”. Cuando Milgrom procesó la noticia solo acertó a decir: “Guau”.

Algunos nobel han pensado que era una broma de colegas o alumnos, como David MacMillan, galardonado en la categoría de Química en 2021, junto a Benjamin List. “Estaba durmiendo cuando le llamé. Pude oír que contestó, pero colgó en cuanto empecé a hablar” y no volvió a coger el teléfono.

Hasson telefoneó a List, que vive en Alemania, para comunicarle su premio y este le mandó un mensaje de texto: ‘David, hemos ganado el Premio Nobel’, pero MacMillan no le creyó y respondió: ‘¡Te apuesto 1.000 dólares a que es una broma!’

Cuando el secretario de la Academia pudo hablar con él -recuerda- “su comentario fue memorable: ‘Hoy me ha hecho perder 1.000 dólares’. Pero luego añadió: ‘Aunque supongo que no pasa nada, ya que he ganado el Premio Nobel’”.

¿Acepta el premio?

La llamada más importante en la carrera de un científico no está sujeta a un protocolo oficial, pero “hay cierta información que hay que comunicar”. Los galardonados siempre quieren conocer el motivo de la concesión y con quién comparten el premio.

A continuación, Hannson les planteaba una pregunta formal: “¿Acepta el premio? Todos a los que se lo pregunté respondieron que sí y algunos incluso se sorprendieron de que se lo preguntara”, aunque recuerda que en la historia dos lo rechazaron.

Uno fue el diplomático norvietnamita Le Duc Tho, que iba a recibir el Nobel de la Paz de 1973 junto con Henry Kissinger; el otro el escritor y filósofo francés Jean-Paul Sartre, a quien querían premiar en Literatura en 1964.

Esos son algunos de los casos que narra Hansson. Pero comunicar un Nobel da mucho más de sí y, a veces, se invierte el orden de las tradiciones. Minutos después de comunicar el premio al interesado, este recibe la llamada del director científico de Media Nobel (la organización de comunicación de la Fundación Nobel), Adam Smith, para una breve entrevista.

Michael Kosterlitz estaba en un subterráneo, casi sin cobertura, pero sí escuchó cómo Smith le decía que era uno de los galardonados en Física de 2016. “¡Madre mía! Es increíble”, exclamó y aseguró que era “un poco extraño” recibir la noticia “en un estacionamiento subterráneo a las afueras de Helsinki”.

A Peter Higgs (Física, 2013) la noticia le llegó a través de una antigua vecina, que se lo encontró por la calle, ya que había salido a comer sin teléfono, mientras a James Peebles (Física 2019) se lo dijo su hija, a quien llamaron desde los Nobel porque él no contestaba.

La nobel de Medicina 2025 Mary Brunkow contó a la Nobel Fundation que le despertó el teléfono y en la pantalla había un largo número internacional.

“Era la una de la mañana y estaba durmiendo, así que me imaginé que dejarían un mensaje si alguien querían encontrarme, puse el teléfono en el modo ‘no molestar’ y me dormí de nuevo”, señaló la bióloga, a quien su marido despertó un par de horas más tarde con la noticia.