En la investigación, recogida en la revista Nature Medicine, han participado científicos españoles del Instituto de Salud Carlos III y de las universidades de Cádiz, Autónoma de Barcelona y Autónoma de Madrid. EFE ha hablado con Marta Miret, investigadora de este último centro.
Según Miret, profesora en el departamento de Psiquiatría de la Autónoma de Madrid, los datos -recopilados entre los años 1990 y 2025 en 118 países, entre ellos España- se refieren al dolor autoinformado por 6,1 millones de pacientes de entre 5 y 100 años en 11 partes del cuerpo: cabeza, cara, cuello u hombro, tórax/pecho, estómago o abdomen, espalda, codo, mano o muñeca, cadera, rodilla y pie o tobillo.
Los resultados indican que las mujeres presentan una mayor prevalencia de dolor que los hombres en todos los puntos anatómicos analizados y en todas las etapas de la vida.
El hecho de que las mujeres presenten más dolor que los hombres es "multicasual", explica la investigadora. Las mujeres suelen padecer más enfermedades que cursan dolor y que tradicionalmente han sido poco investigadas: migraña menstrual, endometriosis o artritis reumatoide.
Además, "suelen asumir una doble carga laboral y familiar, y ejercer más los cuidados. En general, las mujeres sufren más dolor, tienen menos tiempo para atender ese malestar y se cronifica más", subraya.
Las expectativas socioculturales también hacen que los hombres reporten menos el dolor que las mujeres, recuerda la profesora.
Otra de las conclusiones del estudio es que el dolor no aumenta de manera uniforme con la edad y que los mayores picos se producen antes de los 55 años.
Los investigadores han visto que en siete de los once puntos del cuerpo estudiados el dolor alcanza un pico con la adultez media y luego disminuye.
Entre los picos tempranos de dolor, están los causados por las cefaleas, en su punto máximo de prevalencia hacia los 34 años, y el dolor abdominal alrededor de los 23 años.
En la mediana edad es cuando el dolor facial alcanza su punto máximo, a los 45 años; el de codo a los 59 años y el área de cuello/hombros hacia los 62 años.
En las zonas musculoesqueléticas que se van degenerando con el paso del tiempo (como espalda, cadera o rodilla) el malestar aumenta progresivamente durante la edad adulta y alcanza su pico hacia los 75 años.
El malestar de alta intensidad alcanza su nivel máximo alrededor de los 50 años y el generalizado alcanza su punto más alto cerca de los 70 años antes de comenzar a descender.
En cuanto a las diferencias por países con distinto índice de desarrollo, el dolor por las trayectorias globales son similares en la juventud, pero divergen drásticamente a partir de los 65 años.
Los países con menor Índice de Desarrollo Humano (IDH) registran una prevalencia significativamente más alta de dolor en la vejez en comparación con aquellos de alto IDH.
Los investigadores recuerdan que el tabaquismo, la obesidad y la mala situación económica y social son los principales factores de riesgo del dolor; siendo todos ellos "modificables" habría que incidir en reducirlos para evitar el malestar, que constituye la primera causa de discapacidad en el mundo, tras la depresión, incide Miret.
Los hallazgos de este estudio podrían ayudar a mejorar el seguimiento y la prevención del dolor a nivel mundial.
