El estudio, que examina los ecosistemas de IA en 20 países de la región e incorpora por primera vez una comparación con Alemania, España, Estonia, Portugal y Singapur, señala que no basta con ampliar el acceso a la tecnología, sino que también es necesario vincular infraestructura, datos, talentos, investigación y las capacidades institucionales para traducirlas en valor social y económico.
"Para América Latina y el Caribe, la cuestión no es solamente cómo acceder a estas tecnologías, sino cómo utilizarlas estratégicamente para abordar nuestros principales desafíos de desarrollo", afirmó el secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, durante el lanzamiento del informe en la sede del organismo en la capital chilena.
Informes anteriores de Cepal han identificado "trampas" que obstaculizan el desarrollo regional, entre ellas un bajo crecimiento generalizado, altos índices de desigualdad, baja movilidad social y una débil cohesión social, además de instituciones debilitadas y gobernanza poco efectiva, desafíos para los que la tecnología adquiere un "peso creciente".
La cuarta versión del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA 2026) señala que "no existe una única trayectoria para desarrollar capacidades avanzadas" de IA, como lo reflejan los casos de Brasil, Chile y Uruguay, países "pioneros" en la región que tienen estructuras económicas distintas.
Si bien existen avances en la construcción de institucionalidad para el desarrollo de la IA a nivel regional, el estudio identificó dificultades persistentes para consolidar estas políticas de forma prioritaria.
"El 85 % de los países analizados cuenta con una estrategia nacional de IA vigente o en elaboración, y el 75 % dispone de una institución formalmente encargada de liderar esta agenda. Sin embargo, solo Brasil y Colombia cuentan con presupuestos explícitamente asignados en sus instrumentos nacionales", detalló la Cepal.
También se observaron diferencias en la infraestructura de cómputo, donde Brasil concentra el 87,7 % de las unidades de procesamiento gráfico (GPU) - capacidad para procesar operaciones masivas de forma simultánea - y el 92 % de la capacidad de procesamiento regional consideradas en el estudio.
En cuanto a investigación y formación, el 65 % de los países dispone de centros de investigación especializados, más de la mitad ha incorporado la IA en su currículo escolar y los 20 países analizados cuentan con programas de posgrado.
"Pese a estos avances, la disponibilidad de habilidades especializadas en el mercado laboral sigue siendo reducida", advirtió el organismo.
A nivel empresarial, el informe sitúa la adopción de IA en el 27,6 % de las empresas grandes, frente a un 12,8 % en las medianas y un 6,8 % en las pequeñas.
"El ILIA es una herramienta especialmente valiosa no solo porque cada año nos entrega evidencia concreta para orientar políticas públicas y fortalecer capacidades, sino porque nos permite hablar con un lenguaje común basado en datos, en metodología compartida y en una visión regional en un momento en que esa conversación es más necesaria que nunca", señaló respecto de los hallazgos la embajadora de la Unión Europea en Chile y representa ante Cepal, Claudia Gintersdorfer.
En la misma línea, el director del Cenia, Álvaro Soto, señaló que el estudio se ha transformado en una "herramienta fundamental" para la toma de decisiones a nivel regional, y alertó del desarrollo de una "revolución de la computarización de nuestra sociedad".
"Instrumentos como el ILIA ya no son una necesidad, son una urgencia, porque las decisiones que tomemos hoy día son fundamentales y la colaboración es más que el camino, es la forma, especialmente en América Latina y el Caribe", subrayó.
