Vigorexia, obsesión corporal de nuestro tiempo

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Algunos extremos resultan dañinos y patológicos. Tal es el caso de la vigorexia, obsesión excesiva por lucir una figura musculosa.

El culto al cuerpo se encuentra en boga. Someterse a excesivas horas de entrenamiento físico en busca del anhelado cuerpo perfecto, podría ser una cuestión que escape de las manos y roce el campo de lo que hoy conocemos como vigorexia. Definida como un trastorno psicológico basado en la obsesión por el aspecto musculoso.

El fisicoculturismo es uno de los deportes que más está relacionado con esta afección contemporánea.

Visitamos gimnasios capitalinos y la gente dio su opinión y respuesta a ABC Digital.

¿Qué piensa usted de la vigorexia?

Omar Reyes (37), entrenador personal y encargado de un gym, Mr. Paraguay (de hasta 78 kg.) 2006. Mr. Corrientes y Mr. Mercosur 2010.

"Es una cuestión de ego, te mirás al espejo y te obsesionás. Eso te va jodiendo, te hace mal. Esta afección puede incluir un desequilibrio de nutrientes y vitaminas. Un fisicoculturista entrena en promedio una hora por día, un vigoréxico lo hace de 3 a 4 horas diariamente. En una época de mi vida llevé una dieta estricta de un año. En el ambiente del deporte que practico hay gente que sufre de esto pero no lo acepta".

Lorena de Maderos (40), aficionada a las pesas

"Creo que es algo inventado. El culturismo es una forma de vida muy lejos de una obsesión. En mi caso, realizo ejercicios de pesas de 45 minutos, cuatro veces a la semana. De lunes a viernes hago dieta, los fines de semana me pego algunos antojos", señala.

Fernando Maderos (47), secretario General de la APFyPF y Vice Presidente de la Confederación Sudamericana de Fisicoculturismo.

"No creo en la vigorexia. En todos mis años en el Culturismo no visualicé a una persona con características de obsesión extrema por los músculos. Siempre uno desea verse mejor que antes, pero no quiere aumentar las horas de entrenamiento. Es rico un pedazo de torta o una manija de cerveza, pero en esta profesión hay que privarse de muchas cosas. Se sufre", comenta.

Alejandro Dos Santos (24), aficionado al gym

"Hoy día casi todos se esmeran en cuidar su imagen. Es una competencia social por el aspecto. Soy aficionado al gimnasio desde hace un año. Uno va viendo los resultados y quiere más resultados. Creo que existe la vigorexia. Es más, creo que como muchos, soy vulnerable a ese mal", señala.

Alicia Olmedo (40), aficionada al gym

"Nunca escuché hablar de eso. Pero me doy cuenta que principalmente los muchachos suelen obsesionarse por un cuerpo muy grande y marcado. En mi situación, me veo gorda aunque muchos dicen que no lo estoy. Con los ejercicios del gimnasio pude bajar de peso y voy por más".

Rossana de Venialgo (30), aficionada al gym

"Ese término lo desconocía. Empecé a asistir al gym desde hace apenas tres meses, hoy me entero del significado de vigorexia. Lo positivo de hacer ejercicios es perder peso, bajé 8 kilos en sólo tres meses. Doy mi credibilidad a la vigorexia, tanto como a la anorexia".

Enrique Monserrat (31), entrenador de gimnasio

"El mundo moderno nos impone muchas cosas. La vigorexia, al tratarse de una enfermedad ya es anormal. Las personas que atraviesan esta dificultad no ven los resultados en su cuerpo.

 

Es competir con los demás. Soy entrenador desde hace 14 años y puedo afirmar que esta enfermedad es la realidad de mucha gente. Me inicié en el gym a los 14 años, pero considero que la edad apropiada para empezar en esto es aproximadamente a los 18 años, por la etapa de desarrollo corporal".

Julio Mereles (26), aficionado al gym

"Conozco la denominación de esta enfermedad. Lo que empieza como un hobby puede ir más allá. Ningún extremo puede considerarse normal. Aunque si ese extremo no afecte a mi entorno, no lo vería tan dañino. Desde los 22 años que acudo al gym y creo que si la vigorexia fuera mi problema ya lo estaría padeciando desde mucho antes. No creo caer en eso".