El sábado, una señora que estacionó en el lugar indebido, cuando se le hizo notar el detalle, simplemente contestó con amabilidad: “Sí, ya lo sé”.
Es una pena la insensibilidad y el egoísmo. Quizás sea falta de educación. Como no hay acción municipal, el desborde de anomalías es tan amplio que esta es apenas una más.
Ojalá que la señora conductora del vehículo con placa ATE 839 nunca llegue al estado de incapacidad, para que sepa lo que significa respetar este espacio. La misma no debería pensar que está vacío, que está más cerca, que no se va a demorar, debería pensar que ese lugar no es para ella, que no importa si está vacío porque puede llegar alguien en cualquier momento.
Roberto Urbieta
