Esperamos un reemplazo de unidad por 40 minutos en la terminal. Subimos al bus de reemplazo y, a la 1 hora de empezar el viaje, tuvimos que bajar del mismo por falta de aire, dentro del colectivo, ocasionando problemas de respiración a más de un pasajero.
Llamamos, sin éxito, a la empresa en varias ocasiones y no recibimos ninguna aclaración por parte del chofer.
El chofer trató de solucionar el problema en más de una ocasión y manifestó que la empresa no les hace caso cuando reclaman la falta de mantenimiento de los buses que conducen.
Dentro del mismo, el termómetro marcaba temperaturas muy altas que se sumaban a la hora pico de altura del sol. Insistimos llamando al *672 desde nuestros celulares personales y, después de mucho insistir, una operadora de nombre Carmen Vargas prometió el auxilio solicitado, acto que no se cumplió durante las ocho horas de viaje que hemos tenido que hacer en circunstancias no aptas para el ser humano.
En Caaguazú, acudimos a una comisaría local para realizar la denuncia pertinente y solo recibimos la respuesta de que la misma denuncia debíamos realizarla en la Fiscalía de Coronel Oviedo.
Una vergüenza tener que utilizar este tipo de servicio y como usuario, no tuvimos ninguna respuesta. Tuvimos que viajar de esta manera, con niños, ancianos y enfermos a bordo..
No hay palabras para describir la impotencia y la humillación del servicio que esta unidad de NSA coche Nº 710 con chapa Nº BAS973.
¿Dónde están los derechos de los consumidores? ¿Dónde quedan las obligaciones de los empresarios? Un autobús llegó para realizar el transbordo, a 20 kilómetros de Asunción.
Nancy Mabel Melgarejo Esquivel
