Somnífero fuerte

Este artículo tiene 13 años de antigüedad
/pf/resources/images/abc-placeholder.png?d=2399

El ritmo de la vida, acelerado, exige prontitud y máxima velocidad en todos los aspectos y actividades. Las drogas también deben ser de acción instantánea.

Muy lejos de lo que puedan imaginar, esta súper droga no es gestada en grandes laboratorios multinacionales ni bajo la tutela de científicos 5 estrellas.

Al contrario, usted mismo puede fabricarlo, en su casa, en su auto, o donde tenga ganas. El requisito ineludible es la presencia de 2 personas (como mínimo) de distintos sexos.

Os presento al somnífero del siglo XXI, efectos garantizados o le devolvemos su dinero: ¡Las embarazadas!

Luego de largas horas de estudio y cientos de viajes en nuestros muy confortables colectivos, pude observar y llegar a la indiscutible conclusión que no hay nada ni nadie que produzca más somnolencia que una embarazada subiendo al transporte público.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

Apenas deposite sus hinchados pies en el segundo escalón, ya pueden observarse alteraciones en la conciencia, principalmente de varones sentados.

La conducta casi estereotipada comienza con la violenta caída de los lánguidos párpados, casi al unísono, haciendo reminiscencia a la marcha de los soldados, quienes golpean el piso con sus botas, todos al mismo tiempo, generando un solo ruido.

Solo quienes están del lado de la ventanilla pueden originar un segundo sonido, el de sus cabezas estrellándose contra el vidrio. Incluso puede existir un tercero, el del rebote en el mismo. Si bien este golpazo de la frente o el parietal, tan violento como repentino, generaría dolor en otra situación, es incapaz de robar siquiera una mueca en el casi comatoso pasajero, por la profundidad del sueño.

Quienes se encuentran del lado interno del bus, hacia el pasillo, sufren también el shock que relaja los músculos del cuello, dejando sus cabezas a merced de la gravedad, la cual hace descender el rostro hacia el piso, abstrayéndolos totalmente de la realidad circundante.

Hay quienes ofrecen menos resistencia a semejante dardo de Morfeo, y relajan hasta la musculatura bucal, dejándola entreabierta, pudiendo observarse allá en el fondo, el vaivén de la úvula (campanilla) la cual se hamaca energizado por los ronquidos.

Más de uno incluso llega a perder tanta saliva por la comisura de los labios que, si la pasajera embarazada, la enviada de Morfeo, la del abdomen voluptuoso y ombligo saltón, permanece cerca por varios kilómetros, puede generar una peligrosa deshidratación.

Ni los miles de bocinazos propios de nuestras calles, ni la jauría de vendedores estridentes son suficientes para sacar de ese abismal letargo al cuasi cadavérico pasajero.

¡Ni siquiera un cuarto estruendo! El del bus hundiéndose en algún monumental bache y zarandeando a los zombis, castigando duramente al ya muy golpeado, pero anestesiado cuero cabelludo, que se estrella una y otra y otra vez contra el sólido vidrio inastillable.

Una característica notable de este somnífero es que, apenas es alejado el útero grávido, el inconsciente viajero vuelve en sí, recobrando todos sus sentidos y tonicidad muscular, y, a diferencia de otros fármacos hipnóticos como el flunitrazepam, midazolam, zopiclona, etc. no deja ese efecto de abombamiento o borrachera al despertar.

Ciertamente mi ojo clínico no es muy fino, entonces no pude aún encontrar todas las respuestas a los efectos fisiológicos que se producen y tengo muchas dudas. Por ejemplo: ¿Por qué el chofer permanece inmune al adormecimiento de estas somnileras o por qué solo sucede en los colectivos?

Otra cosa que llama la atención es que el sexo femenino, tal vez a consecuencia de ese cromosoma X de más, reacciona en sentido inverso. Los ojos giran hacia la nueva pasajera, los músculos se tensan haciendo levantar a más de una de su asiento y, aunque alguna esté dormitando, la pone en estado de vigilia.

En una crónica anterior, denominada “La nueva testosterona”, de fecha 17 de octubre (con críticas bastante positivas) hablé de los cambios fisiológicos que la evolución está moldeando en nosotros. Definitivamente el efecto que una panza preñada genera en los machos ha sufrido algún tipo de mutación entre este siglo y el anterior.

Espero que la nueva camada de bebés, quienes están flotando en la tranquilidad del líquido amniótico materno, no traiga consigo este defecto, y recuerden que, alguna vez, ellos fueron los moradores de esa pancita que hoy solo genera indiferencia y un profundo sueño.

Sergio A. Rodríguez