“Vamos por buen camino y hemos dedicado mucho tiempo a las pruebas, así que contamos con todo lo necesario para ganar el Dakar, pero tendremos que ser inteligentes”, destacó a los medios oficiales de la carrera.
Al Attiyah, que lidera el equipo Dacia Sandrider, quiere emular al finlandés Ari Vatanen que, primero con Peugeot y luego con Citroën, venció en su debut con un nuevo vehículo.
En este sentido, el catarí aseguró: “Después de abandonar la pasada edición tuvimos un año muy bueno y ganamos el campeonato del mundo al colocar dos coches a la cabeza en Marruecos”, afirmó.
El pentacampeón del Dakar tiene presentes los detalles del recorrido de este año, que ha estudiado meticulosamente y que invita a la reflexión: “Tengo la impresión de que es un Dakar al revés: empezamos con una etapa larga, luego la de 48 horas y luego otra larga. La primera semana parece una segunda semana del Dakar. Así que vamos a tener que ser estratégicos para que el coche llegue al día de descanso en una buena posición y de una pieza”.
Su compañero de equipo, el francés Sébastien Loeb, sigue persiguiendo la tan ansiada victoria y confía en su novena participación para entrar en el club muy selecto de los ganadores del Dakar.
A dos días del prólogo, está más preocupado por los misterios del recorrido que por la juventud de su nueva máquina: “Para las 48 horas he visto que se había previsto un punto de asistencia, lo que significa que el riesgo de pinchazos será alto en la primera parte. Desde nuestro punto de vista, tenemos que hacer una carrera limpia y no podemos controlar nada más, porque el Dakar sigue siendo complicado, muy largo e imprevisible”.
