"Desgraciadamente, bloqueé las ruedas delanteras en la tercera curva y me convertí en pasajero", manifestó el doble campeón mundial asturiano, con 32 victorias -una de ellas en Montreal- y 106 podios en la categoría reina, en la que festejó títulos intercontinentales en 2005 y en 2006, el año de su triunfo en Canadá.
"Antes de ese percance, estábamos luchando por encima de nuestras expectativas", comentó Alonso, incombustible a los 44 años, que acaba de estrenar paternidad y que aún no ha decidido su futuro, aunque parece que no le gusta la idea de retirarse de la F1 con las malas sensaciones que experimenta en este arranque de temporada, con un AMR26 deficiente del que se esperaba muchísimo más.
"Veremos a ver qué podemos aprender en el sprint de mañana y en otra nueva sesión de calificación", apuntó este viernes, en Montreal, el genial piloto asturiano, asimismo campeón mundial de Resistencia (WEC) -con Toyota- y que afronta decimosexto la carrera corta de este sábado por culpa del citado accidente.
