Leclerc se redime e Italia festeja a Ferrari al tiempo que llora a Antonelli

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Madrid, 5 jul (EFE).- El monegasco Charles Leclerc (Ferrari) ganó este domingo el Gran Premio de Gran Bretaña, el noveno del Mundial de Fórmula Uno, en el circuito de Silverstone (Inglaterra); donde el italiano Andrea Kimi Antonelli (Mercedes), que salió desde la 'pole', concluyó decimosexto -tras sufrir un par de averías y una sanción por rebasar varias veces los límites de pista- una carrera con un final caótico que concluyó con el coche de seguridad en pista.

Leclerc, de 28 años, logró su novena victoria en la F1, la primera de la temporada y la 250 para Ferrari, al ganar en Silverstone, por delante de los ingleses George Russell (Mercedes) y el séptuple campeón del mundo Lewis Hamilton, una prueba que concluyó por detrás del 'safety car', que había entrado unas vueltas antes, a causa del accidente -sin lamentar daños mayores- del neerlandés Max Verstappen (Red Bull); y que, por un error reconocido por la propia dirección de carrera, se anunció que la iba a abandonar un giro antes del final

Los españoles Carlos Sainz (Williams) y Fernando Alonso (Aston Martin) concluyeron duodécimo y decimoctavo, respectivamente, una carrera que acabó con Hamilton investigado, por una posible infracción de pilotaje durante las banderas amarillas que se quedó en reprimenda; y que el argentino Franco Colapinto (Alpine) concluyó noveno.

Leclerc, que había pasado todo 2025 'en blanco' y que no ganaba en la F1 desde el 20 de octubre de 2024 -cuando se anotó el Gran Premio de Estados Unidos de ese curso- se quitó un enorme peso de encima al anotarse una carrera que el mexicano Sergio Pérez (Cadillac) concluyó decimoquinto; y tras la cuál Antonelli sigue líder del Mundial, pero ahora con sólo 25 puntos de ventaja sobre Russell (179 frente a 154). Un margen de una sola carrera, cuando 24 horas antes la realidad parecía otra muy distinta.

Hamilton, de 41 años -que entre sus numerosos récords posee el de victorias en la misma prueba (nueve, precisamente en Silverstone)- había asustado el viernes, cuando encabezó todas las tablas de tiempos, pero Antonelli había dado un golpe en la mesa el sábado, cuando ganó la prueba sprint horas antes de firmar su quinta 'pole' en la F1, la quinta del año, que le permitió salir primero este domingo, por delante de los Ferrari de Leclerc y de Sir Lewis: tercero en parrilla, al lado de su compatriota Russell, que completaba la segunda fila.

Desde la tercera lo hicieron el Red Bull de Isack Hadjar -quinto en meta- y el McLaren del inglés Lando Norris -cuarto-, una hilera por delante de sus respectivos compañeros, Verstappen y el australiano Oscar Piastri, respectivamente. La quinta era propiedad de los RB del debutante sueco-británico Arvid Lindblad, que salía noveno, y el neozelandés Liam Lawson; que avanzó cuatro puestos para acabar sexto, uno por delante de su compañero.

Las sanciones del canadiense Lance Stroll (Alpine) -diez puestos, por cambiar componentes en su unidad de potencia- y el francés Pierre Gasly (Alpine) -tres, por bloquear al anterior durante la 'cuali'- y el canadiense Lance Stroll (Alpine) -diez, por cambiar componentes en su unidad de potencia- supusieron que los españoles avanzasen una posición, por lo que Carlos arrancó decimocuarto y Fernando lo iba hacer vigésimo primero. Antes de sufrir problemas en la vuelta de instalación y tomar la salida desde el 'pit lane'.

Colapinto -decimonoveno- y 'Checo' compartían la penúltima fila, en una prueba que todos afrontaron con neumáticos de compuesto medio y en la que Antonelli salió mal y fue superado antes de la primera curva por los dos Ferrari.

Leclerc lideraba por delante de su compañero y de los Mercedes, cuando Sainz había ganado cuatro puestos y rodaba décimo, en zona de puntos, en la cuarta de las 52 vueltas previstas.

Colapinto y 'Checo' se habían mejorado en seis y en cinco; y eran decimotercero y decimoquinto en la octava, poco antes de que se anunciase la sanción de cinco segundos a Hamilton, que se había adelantado algo en la salida, cuando a Carlos le había quitado el décimo puesto el brasileño Gabriel Bortoleto, que acabaría firmando una gran actuación para concluir octavo con el Audi.

Antonelli dio cuenta de Hamilton entrando en Copse, en la 11; y 'Mad Max' hizo lo propio con Russell en la 17, antes de que éste intentase devolverle la maniobra al astro neerlandés, que paró en ese momento para instalar gomas duras, una vuelta antes de que lo hiciese el otro Red Bull, el de Hadjar.

Carlos y Fernando pararon en la 21 y en la 22, a efectuar la misma sustitución de neumáticos (de medio a duro) que completaron en la 24 Hamilton -que aprovechó para cumplir su penalización- y Russell, que le ganó posición al anterior.

Leclerc lo hizo en la 25, por lo que Kimi, que no había parado aún, se ponía al frente de una carrera que ofreció una bonita pugna entre Russell y Hamilton, que favorecía indirectamente los intereses de Verstappen, que rodaba tercero.

Russell, con un 'pinchazo lento' en la rueda trasera derecha, según le informaban por radio, tuvo que parar -cuando parecía perder toda opción al podio- y cediéndole el 'show' a Hamilton y a Verstappen, en la 35; una antes de que lo hiciera el líder del Mundial, que regresó a pista a siete segundos de Leclerc.

Pero en la 42, Kimi paró, quejándose de problemas de suspensión, para que le sustituyesen el morro delantero, regresando quinto a pista, antes de tener que volver entrar de nuevo al garaje para volver de nuevo al asfalto décimo.

A Ferrari se le acababa de abrir el cielo y ya soñaba con un doblete en la pista que albergó, allá por 1950, la primera carrera de toda la historia de la Fórmula Uno; al tiempo que Antonelli se conformaba con intentar salvar un punto, pero, por haber vuelto a rebasar los 'track limits' acabó sancionado con cinco segundos.

Kimi lo hubiera peleado, y puede que, incluso, lo hubiese conseguido; pero a cuatro vueltas del final, en Stowe -la decimoquinta de las 18 curvas de la 'Catedral'- Verstappen sufrió otro accidente muy parecido al de la calificación de Austria, el pasado fin de semana; y se decretó la entrada en pista del coche de seguridad.

En ese instante, casi todos aprovecharon para entrar a garajes, menos Russell, en una maniobra que le valió el segundo puesto. Dirección de carrera confundió a la mayoría, anunciando que el 'safety' se marcharía una vuelta antes del final, algo que finalmente no sucedió, por lo que Leclerc celebró "de una forma que a nadie le gusta" una victoria que ansiaba desde hace más de año y medio.

Ferrari acabó firmando una gran jornada, con un doble podio, y Russell se marchó contento de 'su' circuito, del que salió preocupado Antonelli, que tras una racha triunfal de cinco victorias, no puntuó en dos de las últimas tres carreras.

La afición italiana, 'ferrarista' por definición, comenzaba a ilusionarse con ver, al fin, a uno de sus compatriotas ganando el Mundial, nada menos que 73 años después de que lo hiciese, por última vez, Alberto Ascari.

Eso aún se puede producir, a pesar de que el campeonato es largo. Pero este domingo Italia festejó a Ferrari al tiempo que lloraba por Antonelli.