José Vicente de los Mozos, el presidente del Comité Ejecutivo de Ifema (el consorcio que organiza ferias y congresos en Madrid), una de las patas sobre las que se apoya el gran premio de la capital, confirmó esta semana el ‘sold out’.
“Todo lo que sale, se vende”, resumió el directivo, que convenció en 2021 al mandamás de la F1, el italiano Stefano Domenicali, de que Madrid reunía todas las condiciones para entrar en el selecto club.
“No venimos a organizar una carrera, vamos a proponer algo que no tiene nadie: una experiencia que combine deporte y espectáculo”, añadió De los Mozos para terminar de convencer a Domenicali, quien en un principio no pretendía atender la oferta al haber diez ciudades en cola.
Cinco años después, el sueño se ha hecho realidad y Madrid acogerá la primera de las diez carreras comprometidas hasta 2035 en medio de una expectación máxima.
Al éxito deportivo, los organizadores quieren unir el financiero. Hasta ahora, sólo en patrocinios han recaudado 137 millones, dinero con el que se sufraga el coste de la construcción del circuito en el barrio de Valdebebas (noreste de la capital) y la remodelación del recinto ferial de Ifema, la otra parte del trazado semiurbano.
Madrid tiene que pagar el canon a la Fórmula Uno, pero las autoridades cuentan que, con los ingresos por entradas y los de otras vías, el balance arrojará beneficios. “Quiero que este primer año los resultados sean positivos”, confió De los Mozos.
El gran premio de Madrid no tiene financiación pública directa, como sí ocurre con el de Barcelona (Cataluña), con unos 40 millones de euros, como recordó el pasado lunes la presidenta regional de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
En los tres días que durará el evento, pasarán por el circuito y sus instalaciones unas 350.000 personas. El aforo de Madring rondará los 120.000 espectadores, con unos 45.000 extranjeros y 35.000 de distintas partes de España, aunque la cifra exacta no se conocerá hasta poco antes de la carrera, cuando se instalen todas las tribunas autorizadas.
Un tercio de las entradas ya vendidas procede del extranjero, sobre todo, seguidores de Reino Unido, Estados Unidos, México y Francia. También ha suscitado interés en Portugal, Argentina, Alemania o Australia.
Se estima que el gasto medio por el visitante el fin de semana será de unos 1.680 euros.
En cuanto a las zonas VIP, el aforo ronda las 15.000 personas, más del doble que en cualquier otro circuito europeo, y el del ‘paddock’ club (la zona premium restringida detrás de los garajes), unas 3.500, cuyas entradas también se han agotado.
El impacto económico del evento será de unos 450 millones de euros cada año, con lo recaudado en el fin de semana se cubrirá el 0,4 por ciento del PIB de la Comunidad de Madrid y el 4 por ciento del del Ayuntamiento de la capital.
Como el contrato con la F1 es de diez años, al final del ciclo serían unos 4.500 millones de retorno.
Se estima que habrá cerca de 10.000 empleos directos en todos los sectores afectados, como hoteles, comercio, ocio o cultura.
La pista ya está lista, lo que permitió la pasada semana los ensayos de Ferrari, y queda la colocación de gradas y de otras instalaciones accesorias.
La construcción de Madring ha abarcado una superficie de 1,2 millones de metros cuadrados; 1,3 millones de metros cúbicos de movimiento de tierra; 15.500 metros lineales de barrera de protección de pista; 75.000 toneladas de asfalto extendido; 26.500 metros cúbicos de hormigón y 33.700 metros de canalizaciones.
Un aluvión de datos que ilustra la magnitud de un proyecto que, según los organizadores, pretende convertir a Madrid en “el gran premio de referencia de Europa”.
