"Ha sido un fin de semana más competitivo y el hecho de haber logrado clasificarnos para a la Q2 es un paso en la dirección correcta", manifestó el doble campeón mundial asturiano, en una interminable segunda juventud a unos días de cumplir 45 años, que regresó al circuito en el que hace 23 asombró al mundo entero al convertirse en ese momento en el piloto más joven de la historia y en el primer español en ganar una carrera de Fórmula Uno.
"Aún estamos optimizando este paquete (aerodinámico) y hay más potencial para desbloquear en el coche", comentó Alonso en el Hungaroring, donde logró, en 2003, la primera de sus 32 victorias en la categoría reina, en la que cuenta un total de 106 podios.
"El coche se nota más consistente y predecible, por lo que es algo más fácil de pilotar", apuntó el genial piloto asturiano, asimismo campeón del mundo de resistencia (WEC), categoría en la que, además de otros triunfos, se anotó en dos ocasiones las prestigiosas 24 Horas de Le Mans, en el circuito de La Sarthe (Francia).
"Seguiremos aprendiendo cosas de este coche el domingo y ya veremos qué podemos hacer en carrera", añadió Fernando este sábado en Hungría tras acabar decimosexto la cronometrada principal.
