Eric Struelens lucha contra un cáncer de amígdalas que descubrió "por casualidad"

/pf/resources/images/abc-placeholder.png?d=2443

Redacción deportes, 9 feb (EFE).- El belga Eric Struelens, exjugador del Real Madrid y el Casademont Girona, entre otros, ha reconocido que actualmente lucha contra un cáncer de amígdalas, una afección de la que se enteró "por pura casualidad" al "toser sangre" después de hacer una sesión de trote.

Struelens, de 56 años, pasó varios años de su carrera profesional en España a principios de siglo. Llegó al Real Madrid, en el que fue capitán y ganó la liga en el Palau Blaugrana con el equipo merengue en 2000 a las órdenes de Sergio Scariolo.

En 2002 dio el salto al Casademont Girona, donde permaneció tres temporadas antes de marcharse al baloncesto griego y retirarse en su país natal en 2008.

Tal y como admitió en una reciente entrevista al diario belga DH Les Sports+, el exjugador padece un cáncer de amígdalas, que actualmente está "en remisión", una enfermedad ante la que se muestra "positivo", ya que más allá de los tratamientos, "la mente también juega un papel en la curación", reconoció.

"Descubrí mi enfermedad por pura casualidad. Un día, mientras salía a correr, de repente empecé a toser sangre. Sin embargo, no bebo ni fumo. No provenía de las encías. El veredicto tras los exámenes médicos: cáncer de amígdalas. Me sometí a radioterapia y perdí por completo el sentido del gusto. Ya no podía sentir nada. Una sensación particularmente desagradable. Perseveré. Perdí hasta 24 kilos, pasando de 118 a 94", relató.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

"Recientemente obtuve permiso para volver a hacer deporte. Voy a subir un poco de peso y volver a los 100 kilos, porque ahora mismo me siento demasiado ligero. He encontrado lo que quiero hacer y dónde quiero hacerlo", apostilló.

Además, el ala-pívot, afincado en España, se sinceró sobre las "dificultades" que experimentan los jugadores una vez retirados del deporte profesional, por lo que pidió a la FIBA un programa de ayuda que facilite la vida de los deportistas una vez hayan finalizado sus carreras.

"La vida después del deporte no fue fácil de gestionar. La FIBA ​​haría bien en establecer un programa de apoyo para jugadores profesionales tras retirarse. Yo estuve un poco perdido y pasé por distintos trabajos como un restaurante, distintas tiendas deportivas o incluso como asistente. La oferta de Bouncewear -tienda de deportes en la que trabaja- llegó en el momento justo", finalizó.