El acuerdo se alcanzó tras otra maratoniana sesión de negociación que se prolongó hasta la madrugada.
Aunque no han trascendido detalles oficiales, The Athletic informó que el acuerdo contempla un límite salarial de 7 millones de dólares por franquicia y un reparto entre las jugadoras de un 20 % de los beneficios futuros de la liga y los clubes.
Esto supone una importante subida respecto al actual límite salarial de 1,5 millones de dólares del anterior convenio, negociado antes del crecimiento meteórico de la liga tras la llegada de Caitlin Clark en 2024.
El nuevo límite salarial hará que el sueldo mínimo sea de 300.000 dólares -superior al actual máximo-, el promedio de 600.000 y el máximo de 1,4 millones de dólares, por primera vez por encima del millón de dólares.
"Esto es histórico para el deporte femenino", afirmó la presidenta del sindicato de jugadoras, Nneka Ogwumike, de las Seattle Storm.
Por su parte, Breanna Stewart, estrella de las New York Liberty e integrante del comité negociador por parte del sindicato, dijo que se trata de un acuerdo "transformador".
Además, la comisionada de la WNBA, Cathy Engelbert, aseguró que el acuerdo permitirá mantener el calendario de la liga, cuyo inicio está previsto para el 8 de mayo, y que había quedado en duda tras superar la fecha límite del 10 de marzo fijada por la organización.
Antes del inicio de liga, la WNBA debe celebrar un 'draft' de expansión para sus dos nuevas franquicias (Toronto Tempo y Portland Fire), así como el 'draft' universitario y la apertura del mercado para más de un centenar de jugadoras en agencia libre.
El acuerdo pone fin a un proceso de más de 16 meses en el que las jugadoras han trasladado el conflicto a la pista. En el ‘All-Star’ de 2025, todas aparecieron con camisetas negras con el mensaje ‘Pay Us What You Owe Us’ (‘Pagadnos lo que nos debéis’) para mostrar su malestar por el bloqueo de las negociaciones y reclamar su parte del pastel económico.
