Ceferino Villagra: Una Hormiga Atómica, imparable

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Corría el año 1982 y entre estudio y fútbol, con la ilusión de ponerse la Azulgrana que muchos otros grandes vistieron alguna vez, y ese sentir que solo los cerristas saben sentirlo (valga la redundancia) y desparramar en el gramado, todas esas cualidades innatas que un jugador trae, como el dicho que dice: EL FUTBOLISTA NACE; NO SE HACE, y Ceferino Villagra llegó un día para entrenar y esperar que llegara el triunfo, como llegó desde la cuna de cicloncito, para pasar a inferiores y seguir campeonando y por muchos años desbordar por la punta izquierda, driblear, amagar y convertir goles que fueron la alegría de todo un pueblo, la mitad más uno del país: Cerro Porteño.