Darío Jara Saguier, un estupendo cabeceador

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"Tenía 16 años cuando fui a practicar en el club Rubio Ñu, iniciando una carrera que con los años me llevaría a mí y a mis otros hermanos a jugar al fútbol con suceso", se sincera. Es el mayor de la dinastía Jara Saguier y el norte después de don Críspulo, el abanderado del éxito futbolero entre los hermanos. Del club Rubio Ñu pasó velozmente al Cerro Porteño, donde le esperaban muchos años de éxitos.