16 de junio de 2006 - 09:06
El peso de llamarse RONALDO
Este artículo tiene 19 años de antigüedad GELSENKIRCHEN (Por Cristina Cubero, enviada especial de El Mundo Deportivo de España, integrante del pool del Mundial). Llegó solo tres horas antes de la hora pactada con Parreira para que todos los integrantes de la canarinha quedaran concentrados en el hotel. Solo y escondido. Pidió al chofer que acelere para no atender a los periodistas, para no tener que bajar aún más la mirada. Sólo hace una semana, después del amistoso ante Nueva Zelanda, Ronaldo y Robinho se habían presentado en la concentración un minuto antes de la hora señalada, riendo, relajados. Este es otro Ronaldo, es un futbolista decepcionado, destrozado, cruelmente tratado en algunos casos. Nadie respeta en este mundo del fútbol. No respetan a Zidane, ni a Raúl, no respetan a Ronaldo porque el presente engulle.