Pero en esa naturaleza, esta selección no sabe convivir. El protagonismo es otro rival, por eso cuesta. De igual manera, hubo una intención, una forma que cambió varias veces, tratando de adecuarse al partido y buscando acomodar al jugador en el mejor ambiente para su oficio o inventiva. En el 4-3-3 impulsando a Ángel Romero y Miguel Almirón para acompañar a Antonio Sanabria, los ataques, consecuencia de lanzamientos, de pases directos, el tridente no tuvo en cada avance respaldo del resto. Lo que parecía un mano a mano con los tres centrales de Chile se convertía rápidamente en inferioridad numérica porque siempre llegaban los volantes adversarios que los propios.
La intención partió siempre al equipo, que a la vez sufría marcando: era superado por fuera y no anticipaba por dentro. Cada balón al área era de Brerenton o de quien acompañaba al nueve. Estas dificultades, sin solución, también por la incapacidad de los jugadores para interpretar el juego, un detalle que explicaremos más adelante, obligó al entrenador a modificar la postura: 4-4-1-1. Achicó en el medio, interiorizó a Romero, quien fue más pivot que Sanabria. La falta de fútbol del mellizo fue evidente, por ende, limitó su función a triangular, asistir y acompañar desde atrás. Después de un primer tiempo en el que Paraguay deambuló en la duda, tuvo otra firmeza en la complementaria.
Presionó más arriba, con mayor atrevimiento, pero posteriormente confundió los trayectos, no solo por la desesperación y un gol insólito de Antony, sino por la falta de categoría en las conductas y en la interpretación del juego. Jugó acelerado, apurado, sin ideas, sin convicción, sin un hombre que calme, pause, serene, oriente. Nadie tiene la aptitud y la personalidad en este seleccionado de conducir desde adentro, de darle fútbol a un conjunto que tiene talento, pero que parece reprimirlo. Y esto no depende exclusivamente del técnico, es cuestión, por sobre todo, del jugador. Es toda una deuda y está generación ya no puede vivir con ella, los tiempos cambiaron, este deporte evolucionó.
La imagen es decepcionante, pero es un cúmulo, un arrastre, una costumbre a la derrota, un legado mediocre del DT anterior.
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@DarioIbarra01
